En el Cáucaso
una antigua doncella cubierta con la luz de la Luna
ni siquiera piensa en lo que no quiere
en su vientre va embarazada de ella misma
sus pechos dibujan la forma del infinito
Mil veces pasaste por acá y nunca me miraste
condúceme al centro del bosque interminable mujer
deja de esconderte en tu reputación
introdúceme también en tu vientre
sal del castillo aislado
deja la hoguera de tus mandatos
En tus pies llevas el recorrido que harás
el sendero no está afuera tuyo
nada más hay cruzando tu piel
y aunque no es exacto lo que te digo
podría no importarte lo demás
vos sabés saciar mi sed de gritar
La lágrima abandona tu ojo harta de contenerse
percibo cómo acaricia tu mejilla
no la seques, ya habrá tiempo para eso
nos alejaremos de lo probable
Abrázate al estallido y no te sueltes
doncella tus brazos pueden más que todo eso
tus dedos no son esos
que tus guantes tapan del frío
Tus ojos velan las imágenes que se me aparecen
y no podrás resignarte a nadie
no sabré estar a la altura de la situación
pero voy a improvisar
Me invitarás a que haga algo que luego me lleve pedirte perdón
yo querré llevarte a que lo hagamos juntos
así ya nadie le deberá perdón al otro
y los dos moraremos en la situación que creamos
seremos responsables del lugar en que estemos
No huiré diciéndote que estaba confundido
en cambio me quedaré diciéndotelo
te abrazaré con todas mis fuerzas
pues yo también suelo abrazar el estallido
una antigua doncella cubierta con la luz de la Luna
ni siquiera piensa en lo que no quiere
en su vientre va embarazada de ella misma
sus pechos dibujan la forma del infinito
Mil veces pasaste por acá y nunca me miraste
condúceme al centro del bosque interminable mujer
deja de esconderte en tu reputación
introdúceme también en tu vientre
sal del castillo aislado
deja la hoguera de tus mandatos
En tus pies llevas el recorrido que harás
el sendero no está afuera tuyo
nada más hay cruzando tu piel
y aunque no es exacto lo que te digo
podría no importarte lo demás
vos sabés saciar mi sed de gritar
La lágrima abandona tu ojo harta de contenerse
percibo cómo acaricia tu mejilla
no la seques, ya habrá tiempo para eso
nos alejaremos de lo probable
Abrázate al estallido y no te sueltes
doncella tus brazos pueden más que todo eso
tus dedos no son esos
que tus guantes tapan del frío
Tus ojos velan las imágenes que se me aparecen
y no podrás resignarte a nadie
no sabré estar a la altura de la situación
pero voy a improvisar
Me invitarás a que haga algo que luego me lleve pedirte perdón
yo querré llevarte a que lo hagamos juntos
así ya nadie le deberá perdón al otro
y los dos moraremos en la situación que creamos
seremos responsables del lugar en que estemos
No huiré diciéndote que estaba confundido
en cambio me quedaré diciéndotelo
te abrazaré con todas mis fuerzas
pues yo también suelo abrazar el estallido
Escarbando hondo
las instituciones
todas
países el mismo estado iglesia
escuela ejército familia empresas
el valor del dinero
clase sociales
son reales pero no existentes
materialmente no están
son nada
lo que hay es cuerpos interactuando
el lugar en el que interactuan
(también ciertas fuerzas inexplicables
con palabras supongo)
la creencia de que aquellas
instituciones mueven prácticas
creencias cristalizadas en el ejercicio
de prácticas
eso es el poder
lo que existe son seres relacionándose
esas relaciones están atravesadas por
el poder
la creencia de que algo debe hacerse
y la creencia de que debe hacerse de
cierta manera
la creencia de que una cosa tiene mayor
importancia que otra
que puede más que la otra
puede= Poder
_ _ _ _ _ = no puede
no existe un jefe
no existe un dios
no existe una madre o un padre
no existe la pareja
no existe el trabajo
no existe la sexualidad
no existe el género
no existe la clase
no existe el color
no existen pero marcamos nuestras vidas
a través de todo eso
nos imponen condiciones (y nos las
condicionamos)
son realidad creada
y en ese sentido
sí que hay un jefe creado que
establece condiciones
sí hay un dios creado que establece
condiciones
sí existen unas madres o unos padres
que dicen sí y no
sí existe todo eso que genera unos
campos de praxis particulares para los cuerpos
que son unos y no otros
“para los cuerpos”
que son unos y no otros
unas y no otras las prácticas abaladas
unas que se pueden
eso es el poder
cuerpos que se relacionan
el poder es
cuerpos que pueden
que crean constantemente cosas
crean relaciones
y cosas que condicionan relaciones
en la escuela no se puede hacer todo
se pueden ciertas cosas y otras están
prohibidas
pero también con la escuela se hace
mucho
aunque como escuela no es nada y es
mucho más que un edificio
se puede crear eso y se puede crear
otra cosa
se crea libertad y se crea esclavitud
y en realidad no existen
no hay polos opuestos
lo que hay es prácticas de cuerpos
haciendo cosas
y luego interpretación de que a esas
prácticas les cabe el nombre de libertad y esclavitud
nacen libres se crean esclavos
aquellas instituciones se interiorizan
y cambian el modo en que se crea el
mundo delante de nosotros
se crean condiciones
se crea amor
se crean electrodomésticos
lo que hay es relaciones de cuerpo
relaciones de poder
cuerpos de poder
cuerpos yo-puedo
(se puede no-poder)
cuerpos que crean
se crean banderas
se cree en ellas
se cree en autoridades
se cree en que un papel con dos ceros
es más importante que uno con un sólo cero
y el que tiene más de esos papeles
puede ciertas cosas que otros parece que no
se crean cosas por banderas
pero las prácticas pueden no ser
circulares
crearse otra cosa
por creencias se presionan botones
botones que presionan a quien los
aprieta
botones que dejan caer bombas sobre
algunos rincones
que se cree que son inferiores
peligrosos
imaginar el poder de esas creencias que
lleva a un cuerpo a montarse a un aparato volador y apretar un botón
que suelte un invento juguete de la química que destroze ciudades
enteras y miles de cuerpos
ese poder tiene
el poder de mover un sólo cuerpo y
hacer todo eso
mover un cuerpo que puede moverse
y puede moverse de otra manera
y no todos se mueven de la misma manera
y está bien
y no todos pueden moverse y eso no está
bien
y se puede mover las cosas
y todo cuerpo puede
pero para poder es necesario tener con
qué
¿HACE
CUÁNTO NO INVENTÁS UN COLOR?
dEbErÍaS.
h
a y q pinchar para que pu eda
salir.
Tengo momentos en los
que no separo el mundo en realidad/fantasía. Hay momentos en que
creo en lo imposible, que siento que en mi futuro todo puede pasar,
que el mundo es realidad y fantasía a la vez, que esa separación de
la modernidad no existe, que sólo es matematización del mundo... y
son los momentos en que mejor me siento.
,
y nosotros
nos
amábamos
de
esa
manera.
Ella
movía el cuerpo
al ritmo de la música
del lugar. SE
RECOGÍA EL PELO. Sonreía.
(el
amor adulto es demasiado “real” a veces)
El.
doctor dice que es para el quirófano. Que debemos extirpar
sus caricias de mi piel. Que tengo que mutilar mi recuerdo.
-¿Y Marx?- preguntó Gramsci a Lenin.
-Fue al shopping a comprarle un regalo de navidad a Hegel- intervino Trotsky asomándose por la ventana con una caipirinha helada en la mano.
-No era Marx, era Stalin disfrazado de Papá Noel- aclaró Althusser encendiendo un puro con un desodorante y un anafe.
Entonces apareció Merleau-Ponty desnudo, con Foucault sosteniéndole las pelotas.
-¿Qué hacés así vestido, deforme?- le recriminó Castoriadis. –¡Vestido con alguien en los huevos! ¿Qué imaginaste? ¿Y vos, Foucault, no sabés que Nietzsche dijo que Dios ha muerto?
-Además sos vos el que agregó que también el sujeto ha muerto- sumó Levi Strauss.
-¡Callate vos, estructurado!- le respondió Foucault a Levi Strauss. –Hacé con el sexo algo fuera de lo establecido y después hablá.
Mientras tanto, a un costado, Adorno y Horkheimer jugaban al ahorcado con Benjamín, que por algún motivo llevaba un disfraz de Mickey Mousse y siempre repetía la letra A en el juego.
Cada tanto todos miraban el baile erótico que Rosa Luxemburgo y Hannah Arendt hacían a un costado. Sacudían sus senos y se lamían los dedos, aunque sin siquiera mirarse la una a la otra.
Cuando bajó el sol, Freud trajo unos canapés para el bajón y adelantó que si los terminaban todos, podían ir al mar a chapotear un rato. (Lacan, ni lerdo ni perezoso, ya tenía la malla y el salvavidas de patito puesto.)
Antes que ninguno siquiera agarrara un canapé, Berman ya se los había metido todos en la boca y trataba de pasarlos como si fueran una bebida. Esto ocasionó que Sartre tuviera que frenar a Kant, que no toleraba tal acto de egoísmo y ya se dirigía en dirección a Berman con los puños cerrados.
Nada por destacar esa tarde en el Olimpo moderno.
-Fue al shopping a comprarle un regalo de navidad a Hegel- intervino Trotsky asomándose por la ventana con una caipirinha helada en la mano.
-No era Marx, era Stalin disfrazado de Papá Noel- aclaró Althusser encendiendo un puro con un desodorante y un anafe.
Entonces apareció Merleau-Ponty desnudo, con Foucault sosteniéndole las pelotas.
-¿Qué hacés así vestido, deforme?- le recriminó Castoriadis. –¡Vestido con alguien en los huevos! ¿Qué imaginaste? ¿Y vos, Foucault, no sabés que Nietzsche dijo que Dios ha muerto?
-Además sos vos el que agregó que también el sujeto ha muerto- sumó Levi Strauss.
-¡Callate vos, estructurado!- le respondió Foucault a Levi Strauss. –Hacé con el sexo algo fuera de lo establecido y después hablá.
Mientras tanto, a un costado, Adorno y Horkheimer jugaban al ahorcado con Benjamín, que por algún motivo llevaba un disfraz de Mickey Mousse y siempre repetía la letra A en el juego.
Cada tanto todos miraban el baile erótico que Rosa Luxemburgo y Hannah Arendt hacían a un costado. Sacudían sus senos y se lamían los dedos, aunque sin siquiera mirarse la una a la otra.
Cuando bajó el sol, Freud trajo unos canapés para el bajón y adelantó que si los terminaban todos, podían ir al mar a chapotear un rato. (Lacan, ni lerdo ni perezoso, ya tenía la malla y el salvavidas de patito puesto.)
Antes que ninguno siquiera agarrara un canapé, Berman ya se los había metido todos en la boca y trataba de pasarlos como si fueran una bebida. Esto ocasionó que Sartre tuviera que frenar a Kant, que no toleraba tal acto de egoísmo y ya se dirigía en dirección a Berman con los puños cerrados.
Nada por destacar esa tarde en el Olimpo moderno.
Ya noté estabas sacada cuando me invitaste a jugar
Ya sacaste estabas anotada en un juego de azar
Mirada a los ojos proponiendo
Y a esconderse en un laberinto de personas
Sé que también te estás riendo
Mientras te vas escondiendo
Espiando hacia atrás
Entendé que no tengo ningún plan
Apenas voy buscando mis trizas
Entre uñas que entiendan de disfrutar el error
Ya sacaste estabas anotada en un juego de azar
Mirada a los ojos proponiendo
Y a esconderse en un laberinto de personas
Sé que también te estás riendo
Mientras te vas escondiendo
Espiando hacia atrás
Entendé que no tengo ningún plan
Apenas voy buscando mis trizas
Entre uñas que entiendan de disfrutar el error
Paredes
Grandes muros
de banderas y fronteras
para escuelas y dogmas
de lenguas y colores
con ropas y barrios
por equipos y estilos
credos y sexo
o bandas y partidos
así nacionalidades o regiones
hacia empresas y apellidos
de familia y clases
calles
cuadras
casas alambradas
paredes y más paredes
y más
más paredes
a veces me asusta que haciendo todo tan
mal me haya ido tan bien
temo por el estado de nuestro sistema
educativo primero
judicial después
religioso me importa poco
fui una persona muy rara
qué bueno
por ahí
defecando en nuestros sistemitas de
valores
poco democrático conmigo mismo
no entiendo cómo es que me fue tan
bien
el mundo es un lugar tan injusto
y ninguna denuncia hubo al respecto
simplemente fue bien
desastrosamente bien
tétrico que haya sido así
deliré en la cara a personas y me
agradecieron
hice de yo nada más
vehemente y atropellado
aclamado a más no poder
vehemente y atropellado
aclamado a más no poder
todo el día drogado
a las carcajadas
a las carcajadas
cada mujer que alocadamente quise tuve
que hice llorar no sufrí
que hice llorar no sufrí
odioso y orgulloso
no pudo ser mejor
un horror
feliz espanto de morir tan exitosamente
feliz espanto de morir tan exitosamente
odiado por todos
en la gloria total
rebajando a cualquiera
brillante admisión constante en todo
lugar
simple así
sin logro alguno ya por realizar
sin nada ofrecido
egoísta pero sincero
sin poder ser más genial
tan genial que supe aceptar la diversidad
tan genial que supe aceptar la diversidad
hay diversidad:
estaba yo, y todos los demás
esa es la diversidad
¿qué tan narcotizado tiene que estar
uno para creerse que es el mejor de todos?
bueno... a ese punto llegué
tanto como para preguntarse eso
y al punto en que uno comienza a
preguntarse eso
la dosis estaba mal
siempre lo supe
todo fue tan raro
y vos sos una chica tan rara
deberías haberme dicho "nene
hablame cuando estés menos empastillado
"
(y cerrar comillas también deberías)
tantas veces
y no lo hiciste
sencillamente una chica sensacional
como sólo yo a su altura podía estar
sos rara
te dije
vos no te quedás atrás
me contestaste
simplemente estupenda
¡ah no! fue al revés, eso lo dije yo
fui genial
gracias a mí
La/Mí mano que sostine la correa
Lloro junto a la viejita tirada que mendiga una mirada
la virgen sigue limpita a alabanzas
hoy exorcizo a mis demonios
mas sólo tengo mis palabras
y el intento de qué tan hondo pueden llegar
A nadar en pesadillas a acariciar encantamientos
husmeo cegueras silenciosas
que funcionan en mis ojos
invoco aquello que nunca me descubrí
Me acuesto conmigo, con la viejita y la virgen
invito a mi mamá a filmar, a mi papá a ventilarme.
grito desamparado
descubro que todo el tiempo estuvimos
¿Y dónde entro yo en todo ese intercambio hueco?
si a nadie importo, significa que no tengo autoridad
mi muerte será maravillosa para mí
estupendo silencio espera
quienes me cariñan tienen el sabor de cuando callo
Tiro de la correa que me sacó a pasear hasta acá
hasta donde aguanta su tensión
descubro el punto en que se corta la ligazón
... Rompo o repito
Y la viejita está abrazando a la virgen
y sigue mendigando
y llorar en silencio
es la eyaculación del mundo en el ombligo
la virgen sigue limpita a alabanzas
hoy exorcizo a mis demonios
mas sólo tengo mis palabras
y el intento de qué tan hondo pueden llegar
A nadar en pesadillas a acariciar encantamientos
husmeo cegueras silenciosas
que funcionan en mis ojos
invoco aquello que nunca me descubrí
Me acuesto conmigo, con la viejita y la virgen
invito a mi mamá a filmar, a mi papá a ventilarme.
grito desamparado
descubro que todo el tiempo estuvimos
¿Y dónde entro yo en todo ese intercambio hueco?
si a nadie importo, significa que no tengo autoridad
mi muerte será maravillosa para mí
estupendo silencio espera
quienes me cariñan tienen el sabor de cuando callo
Tiro de la correa que me sacó a pasear hasta acá
hasta donde aguanta su tensión
descubro el punto en que se corta la ligazón
... Rompo o repito
Y la viejita está abrazando a la virgen
y sigue mendigando
y llorar en silencio
es la eyaculación del mundo en el ombligo
tajada
no es lo que queda
es lo que se va
atrapar la luz en la palma de la mano
un sentimiento atado a una pierna
es tan fácil
soltarlo es lo que va
mil memorias que no recordar
gran cuentahistorias sobre la piel
todo a propósito
la muerte del deseo
el orden y el desorden derretidos
es lo mismo
ungido en los extremos de las líneas
vueltas indivisorias
las comisuras del mundo
uniendo el borde entre una cosa y otra
ahí esparcido
ya está arreglado
darle un desenlace
es lo que se va
atrapar la luz en la palma de la mano
un sentimiento atado a una pierna
es tan fácil
soltarlo es lo que va
mil memorias que no recordar
gran cuentahistorias sobre la piel
todo a propósito
la muerte del deseo
el orden y el desorden derretidos
es lo mismo
ungido en los extremos de las líneas
vueltas indivisorias
las comisuras del mundo
uniendo el borde entre una cosa y otra
ahí esparcido
ya está arreglado
darle un desenlace
del Cero
...existencia
jugar con la inexistencia
Dios se suicidaría en el mismo momento en que comenzara a existir
frotar la lámpara de la religión
hacer aparecer al padre de todo
se puede romper la luz
reorganizarla
se consume
se paga la factura
hasta los fotones hechos mercancía
mercado de los elementos
los ángeles apuestan en la bolsa
el paraíso es financiero
si la suerte existe sale el cero
si la suerte existe
la máquina de Dios funciona
exitosa ruleta rusa masiva
extraño comportamiento del azar
todo explota
...existencia
jugar con la inexistencia
Dios se suicidaría en el mismo momento en que comenzara a existir
frotar la lámpara de la religión
hacer aparecer al padre de todo
se puede romper la luz
reorganizarla
se consume
se paga la factura
hasta los fotones hechos mercancía
mercado de los elementos
los ángeles apuestan en la bolsa
el paraíso es financiero
si la suerte existe sale el cero
si la suerte existe
la máquina de Dios funciona
exitosa ruleta rusa masiva
extraño comportamiento del azar
todo explota
Geografía perdida
¿Adónde va esa parte del pájaro que es más que ese ente enjaulado?
¿Qué pasa con el perro que excede a la mascota?
¿Cómo sigue la historia que no fue?
¿Qué es de ese ser que sería uno si hubiese actuado distinto?
En un valle está todo el significado residual de los hechos,
las interpretaciones no hechas
Ese sentido fluyente que las palabras no alcanzan a acabar.
El mundo irrepresentable forma un paisaje.
Allí se ocultan los olvidos de la retórica,
las muertes del sonido sin sepultura.
Las vibraciones inaprensibles de la voz,
Lo inasible de lo que se pretende,
eso que no toma forma ni figura entendible.
Un río de restos de historias, baja desde un lugar desconocido.
Árboles de hojas de poesía quemadas.
Viento de murmullos de secretos no dilucidados.
Las piedras como resignaciones ancladas.
El sol brilla con el reflejo de la parte de atrás del espejo.
La luna muestra su lado oscuro.
Todo lo inesperado de los planes se aloja allí.
Es un mundo de símbolos incompletos entero.
Su flora, su fauna; la armonía de lo inacabado.
Nadie lo ha visto jamás.
Es un valle sin llegada, entre las montañas del olvido y lo esperado...
Como este, pero sin nosotros.
Lo que te perdiste de olvidar
Vos que nunca sabrás qué te perdiste de olvidar.
A mí que poco me interesa escribir mi autobiografía contrafáctica.
Me atrincheraré en el derrotero de los aplausos, en brazos que buscan algo que sostener por las noches.
Rocío con el kerosén del convencimiento, ese instante en que cruzaste la puerta, te pusiste a hablar y ya no pude estar ahí sin pensar en que estabas vos.
La aceptación es la chispa, y que arda la memoria, que para el caso es tan sólo el idioma de los rodeos que dí sobre mi eje de indecisión.
Maldita la voluntad de hablar con sonidos.
Únicamente confío en el reloj silencioso. El que siempre atrasa tanto como la nostalgia.
Las cosas se van ordenando con las manos que no tocan.
Hubiese adorado desesperar por lo que no fue, pero después de que haya sido algo.
El embrujo de esperar algo que pertenece a otra trama que no tiene mínima relación con la presente.
Quería tener que resignarme a ya no esperar nada, después de tener un preciso motivo para poder esperar... pero ni siquiera.
Maldito el segundo ese en que me animé a hablarte.
Desde aquella primer mirada supe que mis próximos descansos serían sin sueño.
Es levantarse cada mañana con la voluntad de encabezar una vanguardia de tus piernas,
una corriente artística de tus labios de la que ser único representante.
Creo encontrar la fórmula mágica de las palabras que conseguirían, inexorablemente, tu estremecimiento;
pero semejante cosa no se consigue con nada que pueda pronunciarse.
No son palabras lo que hace falta.
Así es que nada más consigo escritos que quedan a mitad de camino entre una poesía y el tacho de basura.
En ningún aspecto las habladurías tienen como destino la cama.
El insomnio que me dormita a cada rato no es por lo que pudo haber sido, sino por lo que no fue.
¿Y si armamos un Bailando por un Sueño donde participen las mujeres que tienen algún significado para Marcelo Tinelli (porque seguramente alguna haya): la esposa, la madre, sus hijas, hermana, etcétera?
Las pondríamos a bailar empelotadas, disminuyéndolas a culos y tetas pomposos que son constantemente retratados en primeros planos, moviéndose de aquí para allá, apoyándose contra miembros viriles bien dotados. Serían mostradas cual cachorritas hambrientas de carne fálica, rozándose contra caños, como perras contra las patas de un sillón, impartiendo su olor a celo en todo y cada cosa.
Podrían desnudarse por completo, enseñarnos sus coños, hablar como colegialas inocentes deseosas de un picarón que se porte mal y les dé chirlitos en las pompis. Desde la producción les daríamos permiso para autosaborear sus pezones, o disfrutar del goce de que estos sean saboreados por lenguas ajenas delante de las cámaras.
El boom sería encontrar que Marcelo tiene algún familiar que haya perdido una pierna, cuente con alguna de las llamadas “enfermedades mentales”, o alguna otra condición física que al mismo tiempo presenta a) lo bizarro de mostrarse en un baile erótico y b) la sensibilidad social de darle un espacio en la pantalla.
Creo que puede ser el próximo éxito televisivo.
¿Le molestará a Marcelo que las mujeres por las que él siente algo sean puestas en esa posición?
Y si le molesta, decimos que hay libertad de género y ellas tienen total derecho de elegir eso para sí mismas... rebajarse por un lugar en la tele o por un mango, por esperanza de éxito televisivo, que tienen derecho de buscar ser el gatito de algún adinerado calentón... ¿No? Re progre...
Cantata del "Flaco" Luis
La indómita luz se hizo carne en él,
Y al partir sintió una brisa inmensa de libertad.
Lo dejó todo por esa soledad,
Fue a mojarse los pies a la Luna.
Se tocó el alma,
Su carne ya no era nada.
Se volvió canción...
¡Barro tal vez!
Y cantó lo que sintió,
Para evitar pudrir por dentro.
Fusionó su cuerpo con el despertar,
Dejando mucho más que tiempo en su lugar.
Aprendió a ser luz,
Se puso las ramas de ese Sol que lo esperaba
Para usarlo como el aire.
Fue alma de diamante
Sueñe despierte o duerma
o beba el elixir
de la eternidad.
Bien aquí o en el más allá.
Siga de paso o venga.
Cielo o piel,
silencio o verdad...
Está con esa luz que buscó ayer.
Aura
Aquí y ahora
Ser
Devenir
Flujo de existencias
Magma
Sincronía
Unión magmática
Hacerse uno
Conexión
El Todo
Nada
Uno
La marea
Olas de devenires
Sinergia con el "multiverso"
Desde el cuerpo
Con el cuerpo
Cuerpo
Disposiciones
Posibilidades
Creación
a) De lo mismo
b) Nuevas condiciones
Condicionamientos vueltos condiciones
Competencias
La heteronomía vuelta autonomía
(Autonomía= darse leyes)
Somos relacionales
Todos esclavos si el vecino no es libre
El Otro
Volverlo un Nosotros
Colectivo comunidad
Acción
Expresión
Diferencias – Diversidad – Desigualdades
Multiplicidad
Aceptación de creencias
verdades
en vez de Verdad: “creencias que han olvidado que lo son”
Sentidos
Percepción
Creación de realidad
a) De lo mismo
b) Nuevas posibilidades
Nuevos sentidos
Tiempo
La comunión de los absurdos
Corra la corriente en la dirección a la que se dirija.
Frente de barcazas en un cauce al que le dan igual.
Y tanto más nublado si a los barquichuelos también les da lo mismo.
Van de aquí para allá, sólo se arrojan a la mar para quitarle peces sin saber por qué.
La única que sabemos que inexorablemente llegará a horario: la muerte.
Con fuerza, un mundo de sonrisas.
No sentir que llegó muy pronto, no sentir que se retrazó.
Sólo entró sin llamar, pues es amiga de la casa.
¿Qué digo? Es un mundo sin casas.
Los espacios están abiertos, todos en contacto.
Afortunadamente las partidas no entienden de lujos.
Dionisio brinda con su grial de placer.
Ella siempre estuvo ahí merodeando entre todos.
No la quisimos ver.
Ese fraccionamiento de la tierra en casas ni siquiera es tenido en cuenta por los dioses de la existencia que estaban antes de que les demos nombre.
Nacimos antes de entender que nacíamos;
Moriremos a pesar de cualquier ritual.
Su mano tibia me invita a pasear,
Los pasos firmes por algún rincón del viento.
Ver los circuitos empañados,
Advertir al final que quizás la sensación de una vibración que trasciende en encuentros felices
sea el único motivo de tanta circulación y movimiento.
Empero esos rituales son necesarios,
el lenguaje es el entierro de los cuerpos.
Siempre los cuerpos fueron despedidos,
Deben aparecer, tampoco se trata de negar lo que en todos lados comportamos como especie.
Tanto movimiento estático, tanta inercia veloz.
Dar al brillo opaco de los ojos la luminosidad del momento de furtivo nerviosismo.
La irradiación de las lágrimas.
Encontrarse con no saber qué hacer hasta amar la incerteza.
Juntarse a hablar con los temores fundadores de una nueva creencia.
No revivir nada, perderle miedo a lo que se pisa.
Faltarle al cálculo de lo considerado inevitable,
pellizcando los senos de la curiosidad.
Paradoja desafortunada de un tipo con suerte
El tipo jugaba todos los días a la quiniela.
Quería tener mucha fortuna, porque con ella todo es más fácil. Con fortuna uno es afortunado. Como si hasta suerte uno tuviese con fortuna.
Tuvo su fortuna.
"Qué suerte tiene" -dijeron en el barrio.
Empezó a considerarse mejor que los demás. Quienes antes se sentaban con él a la mesa a tomar un vino barato y jugar a las cartas hasta altas horas, comenzaron a envidiarle o a considerarlo un traidor por él ya nunca darles atención: "se da aires ahora" -se rumoreaba.
Lo concreto es que él nunca más les prestó atención a sus viejos amigos.
Quiso pertener a otros círculos, distanciarse de todo lo que le recordara lo poco que afortunado que antes era.
Se distanció de las personas de antes y se acercó a otras.
Conoció que en esos nuevos círculos, la fortuna no era suerte, sino poder, posición social.
Así tuvo que cumplir ciertos requisitos para pertenecer: querer siempre más, hacer las cosas de cierta manera, tener ciertas cosas, desarrollar otras. Tuvo que producir y producir.
Se dedicó a los negocios.
Aparecieron nuevos problemas: la competitividad; los empleados; la bolsa.
Él siempre había querido tener fortuna para cumplir sus sueños: "ver crecer a los pibes dándoles lo mejor, que se conviertan en hombres de bien" -decía.
Murió de un pico de stress en la empresa donde amasaba la fortuna.
"No tuvo suerte" -se dijo.
Quería tener mucha fortuna, porque con ella todo es más fácil. Con fortuna uno es afortunado. Como si hasta suerte uno tuviese con fortuna.
Tuvo su fortuna.
"Qué suerte tiene" -dijeron en el barrio.
Empezó a considerarse mejor que los demás. Quienes antes se sentaban con él a la mesa a tomar un vino barato y jugar a las cartas hasta altas horas, comenzaron a envidiarle o a considerarlo un traidor por él ya nunca darles atención: "se da aires ahora" -se rumoreaba.
Lo concreto es que él nunca más les prestó atención a sus viejos amigos.
Quiso pertener a otros círculos, distanciarse de todo lo que le recordara lo poco que afortunado que antes era.
Se distanció de las personas de antes y se acercó a otras.
Conoció que en esos nuevos círculos, la fortuna no era suerte, sino poder, posición social.
Así tuvo que cumplir ciertos requisitos para pertenecer: querer siempre más, hacer las cosas de cierta manera, tener ciertas cosas, desarrollar otras. Tuvo que producir y producir.
Se dedicó a los negocios.
Aparecieron nuevos problemas: la competitividad; los empleados; la bolsa.
Él siempre había querido tener fortuna para cumplir sus sueños: "ver crecer a los pibes dándoles lo mejor, que se conviertan en hombres de bien" -decía.
Murió de un pico de stress en la empresa donde amasaba la fortuna.
"No tuvo suerte" -se dijo.
Atravesándose y recorriéndose.
Me voy a viajar por el mundo.
A recorrer la tierra.
¿Que eso es “loco”?
Mucho más loco me parece no hablarnos, no poder mirarnos, que sea una provocación querer conocerse.
Todos lloramos, sentimos, nos entristecemos, sonreímos, reímos a carcajadas, nos acariciamos, transpiramos juntos y nos agitamos.
Hay tanto por conocer. Sobre todo, hay por conocer a sí mismo.
Lo voy a buscar. Me quiero encontrar.
De repente siento que estoy a punto de jugarme la vida.
¿Esto puede salir mal?
Acaso alguien puede arrepentirse de haber querido sentirse a sí mismo como es jugándose por lo que quiere?
Tanto caminé por esta ciudad.
Todas estas paredes que veo, las luces, tantas historias.
Y ahora cada lugar que sea será pasajero y pasadizo hacia sólo ese lugar en el mundo.
Las vivencias van pasando, ya no son algo permanente con riesgo de aquietarse.
Voy viviendo. Soy vida. Y ya no sé si estoy vivo.
Todo se termina, y como también se termina mi vida, tengo que ir a buscar lo que sueño encontrar mientras viva.
Desesperadamente creo en lo que creo.
A lo mejor puedo enloquecer un poco más. Y quizás me sienta más propio.
Esta es la sensación que antecede a un grito aéreo.
Ese hormigueo antes de saltar desde un risco al agua:
Los brazos se mueven libres, se rebolean por el aire;
Las piernas tienen autonomía de agitarse y moverse por donde se quieran mover.
A recorrer la tierra.
¿Que eso es “loco”?
Mucho más loco me parece no hablarnos, no poder mirarnos, que sea una provocación querer conocerse.
Todos lloramos, sentimos, nos entristecemos, sonreímos, reímos a carcajadas, nos acariciamos, transpiramos juntos y nos agitamos.
Hay tanto por conocer. Sobre todo, hay por conocer a sí mismo.
Lo voy a buscar. Me quiero encontrar.
De repente siento que estoy a punto de jugarme la vida.
¿Esto puede salir mal?
Acaso alguien puede arrepentirse de haber querido sentirse a sí mismo como es jugándose por lo que quiere?
Tanto caminé por esta ciudad.
Todas estas paredes que veo, las luces, tantas historias.
Y ahora cada lugar que sea será pasajero y pasadizo hacia sólo ese lugar en el mundo.
Las vivencias van pasando, ya no son algo permanente con riesgo de aquietarse.
Voy viviendo. Soy vida. Y ya no sé si estoy vivo.
Todo se termina, y como también se termina mi vida, tengo que ir a buscar lo que sueño encontrar mientras viva.
Desesperadamente creo en lo que creo.
A lo mejor puedo enloquecer un poco más. Y quizás me sienta más propio.
Esta es la sensación que antecede a un grito aéreo.
Ese hormigueo antes de saltar desde un risco al agua:
Los brazos se mueven libres, se rebolean por el aire;
Las piernas tienen autonomía de agitarse y moverse por donde se quieran mover.
En el lugar equivocado en el momento no indicado
A veces me pregunto si acaso no habré nacido en la época equivocada.
La vida, el universo, dioses, Dios, el cosmos o lo que sea, me arrojaron a este rincón del mundo (que -con todo- bastante amo) en esta época; de nada sirve penar, salvo para entorpecerse la propia vida.
Desde luego que para cada época existen simples visiones estereotipadas que son reducciones de la totalidad de variaciones que existían en ese tiempo: como suponer que en 1789 todos los franceses eran revolucionarios (bien uno podía nacer en el campesinado alejado de los fuegos jacobinos, de hecho las probabilidades son mayores estadísticamente para que así sea), o imaginar que en la época del antiguo Egipto seríamos faraones (cuando bastante más común era ser esclavo).
Se trata sólo de idealizaciones.
Pero no puedo negar que cierro los ojos y sueño con ser un pintor de las vanguardias del 20, imaginando y sintiendo en lo más hondo de la piel que realmente es posible buscar en la paleta el color perfecto con que pintar un mundo nuevo, la pincelada precisa que corra la línea que divide el supuesto de lo que es realidad y lo que es fantasía.
También vuelo a la década del 60 y fantaseo ser un revolucionario del Che, confiando en que es posible descolonizar a todos los seres explotados por un sistema de capital injusto, en cualquier lugar del mundo.
De igual forma me transporto a la París de 1968 y siento el calor de confiar que se puede llevar la imaginación al poder.
Me vuelvo una hippie en Woodstock, desnuda y mirando a los ojos a cualquier hermano.
Soy algún nativo de una pequeña tribu viviendo en contacto con los demás nativos, lejos de cosas que se enchufen y tengan botones.
Un budista en el Tibet. Un yámana atravesado por la sensación de esa palabra mágica mamihlapinatapai. Un anarquista español. Un trobriandes que mira como ridículo a Malinowski tomando anotaciones. Soy todo eso en su respectivo momento, queriendo ser todo eso en este momento.
Y abro los ojos y me pregunto: ¿qué soy de cada uno de esos que fantaseo ser?
La vida, el universo, dioses, Dios, el cosmos o lo que sea, me arrojaron a este rincón del mundo (que -con todo- bastante amo) en esta época; de nada sirve penar, salvo para entorpecerse la propia vida.
Desde luego que para cada época existen simples visiones estereotipadas que son reducciones de la totalidad de variaciones que existían en ese tiempo: como suponer que en 1789 todos los franceses eran revolucionarios (bien uno podía nacer en el campesinado alejado de los fuegos jacobinos, de hecho las probabilidades son mayores estadísticamente para que así sea), o imaginar que en la época del antiguo Egipto seríamos faraones (cuando bastante más común era ser esclavo).
Se trata sólo de idealizaciones.
Pero no puedo negar que cierro los ojos y sueño con ser un pintor de las vanguardias del 20, imaginando y sintiendo en lo más hondo de la piel que realmente es posible buscar en la paleta el color perfecto con que pintar un mundo nuevo, la pincelada precisa que corra la línea que divide el supuesto de lo que es realidad y lo que es fantasía.
También vuelo a la década del 60 y fantaseo ser un revolucionario del Che, confiando en que es posible descolonizar a todos los seres explotados por un sistema de capital injusto, en cualquier lugar del mundo.
De igual forma me transporto a la París de 1968 y siento el calor de confiar que se puede llevar la imaginación al poder.
Me vuelvo una hippie en Woodstock, desnuda y mirando a los ojos a cualquier hermano.
Soy algún nativo de una pequeña tribu viviendo en contacto con los demás nativos, lejos de cosas que se enchufen y tengan botones.
Un budista en el Tibet. Un yámana atravesado por la sensación de esa palabra mágica mamihlapinatapai. Un anarquista español. Un trobriandes que mira como ridículo a Malinowski tomando anotaciones. Soy todo eso en su respectivo momento, queriendo ser todo eso en este momento.
Y abro los ojos y me pregunto: ¿qué soy de cada uno de esos que fantaseo ser?
Oscilación de ruido y silencio
un paisaje verde
césped húmedo y sol templado
una cascada que adormece con el manso flujo de su agua
el viento que trae el rocío para volverlo caricias en el rostro
la brisa hace melodías con las copas de los árboles
el cuerpo es un elemento fundido al paisaje
y entonces la tijera en el ombligo
la risa del depresivo y el llanto del psicópata
la culpa del recién nacido por la escalera de nuestras espaldas
sé que mi amor está fuera de estado
mis latidos perdieron el ritmo
un orgasmo-terremoto cada tanto sacude el mobiliario de mi cabeza
se desempolvan las muñecas rusas que miraban desde los rincones
ya no ando sacudiendo la cabeza y rebotando con ideas de aquí para allá:
advienen gotas de transpiración teledirigidas por un arquitecto de jardín
cada tanto una risa desencajada y desatada
a veces un mate y un bizcochito en una plaza
un abrazo y un llanto compartido
la escapada al campo
mirar a las estrellas
el infinito del universo
perderse en el horizonte
jugar con los límite de la visión
todo eso me hace tan bien
y sin embargo lo hago tan poco
césped húmedo y sol templado
una cascada que adormece con el manso flujo de su agua
el viento que trae el rocío para volverlo caricias en el rostro
la brisa hace melodías con las copas de los árboles
el cuerpo es un elemento fundido al paisaje
y entonces la tijera en el ombligo
la risa del depresivo y el llanto del psicópata
la culpa del recién nacido por la escalera de nuestras espaldas
sé que mi amor está fuera de estado
mis latidos perdieron el ritmo
un orgasmo-terremoto cada tanto sacude el mobiliario de mi cabeza
se desempolvan las muñecas rusas que miraban desde los rincones
ya no ando sacudiendo la cabeza y rebotando con ideas de aquí para allá:
advienen gotas de transpiración teledirigidas por un arquitecto de jardín
cada tanto una risa desencajada y desatada
a veces un mate y un bizcochito en una plaza
un abrazo y un llanto compartido
la escapada al campo
mirar a las estrellas
el infinito del universo
perderse en el horizonte
jugar con los límite de la visión
todo eso me hace tan bien
y sin embargo lo hago tan poco
Entre palazos y bombas de gas, el premio nobel de la paz
La Academia Sueca decidió entregar el premio Nobel de La Paz a la Unión Europea.
¿Qué es la Unión Europea? Básicamente son los Estados de los países que integran el bloque económico que se maneja con la moneda Euro.
Sin dudas, la decisión tomada por el comité de la Academia responde a intereses políticos, a dar prestigio a los gobiernos de los países de la Unión Europea, y en un mismo movimiento, legitimar las medidas de ajuste aplicadas por estos en la turbulenta crisis económica que atraviesa Europa.
Pero sin dudas esto es una paradoja. Paradoja que al ser analizada con mayor atención, es en realidad un absurdo trágico.
Aquí un somero punteo de los elementos que hacen de esa decisión un absurdo, todos fenómenos que contrapuestos con lo que el término “paz” debería significar, dan forma a un verdadero oxímoron:
Se le entrega el Premio Nobel de La Paz a la Unión Europea, cuando:
se está ahorcando económicamente a las Sociedades Civiles de esos países.
los gobiernos de la Unión Europea han respondido a palazos a las protestas civiles, con represiones que ya han dejado casi un centenar de muertos.
los gobiernos de esos países aplican recortes en educación, salud, derechos laborales, ajustes a los asalariados, etc.
Para no dejar lugar a la ambigüedad, días después de que se determinara que la Unión Europea sería mencionado como un honorable ente pacifista, en Grecia se presentó Angela Merkel, la flamante canciller alemana. Y Mientras Merkel anunciaba en su discurso que el FMI seguiría llenando de deuda y recetas de ajuste al Estado Griego, a cuadras de allí, cientos de manifestantes que salieron a las calles a expresar su descontento con las políticas que los gobernantes imponían, eran reprimidos por la fuerza policial.
Sin dudas se trata de la ejecución de recetas del FMI y demás ajustes de corte neoliberal. Las inmensas deudas contraídas por las corporaciones y los gobiernos de la Unión Europea, son consecuencia de décadas de políticas neoliberales, de sostener la vieja creencia capitalista de corte liberal ortodoxo, que resulta en una economía dominada por el mercado (centralizado, con el consumo desmedido, donde las decisiones las toman los monopolios, donde no hay intervención del Estado en la regulación de las medidas económicas, donde se privilegia la especulación financiera por sobre la producción real).
Así, nuevamente aparecen las deudas privadas que son estatizadas, así las mismas las pagan los pueblos, para que no las paguen las corporaciones económicas. Desde luego, estas medidas afectan a los sectores más vulnerables de las sociedades: clases trabajadoras, desempleados, etc.
En este contexto, le entregan el Premio Nobel a la Unión Europea. Los jurados que toman la decisión de entregar el reconocimiento, deben estar a carcajadas en alguna sala de algún lujoso edificio en Suecia. Los sectores de poder se auto-convalidan, diciéndose el uno al otro “está bien lo que hacemos, aplaudámonos entre nosotros y sigamos así”. Nadie votó tal decisión.
Según el testamento de Alfred Nobel, el Premio de la Paz premio se otorga "a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz". Este premio que goza de tan buena prensa, fue en el pasado entregado a verdaderos luchadores por la paz, como Martin Luther King, la Madre Teresa, Nelson Mandela y Rigoberta Menchu. Pero parece que ya hace algunos años su jurado está un poco distraído, ya que así como ahora a la Unión Europea, en 2009 le fue otorgado a Barack Obama, siendo máximo dirigente de un país con fuerzas armadas desparramadas por todo el globo.
El contraste habla por sí solo.
Tumbas sin cuerpo
Familias que caban hollos donde poner un cajón vacío.
Tejen y destejen la misma historia, una herida que no cicatriza, es el pasado que sangra. Ellos son Penélopes de un Ulises que nunca llega.
Y caban y caban desde hace décadas, sin nada que enterrar. El pozo está en la tierra desde hace tanto...
No hay dónde dejar las flores.
Flores marchitas buscan una tumba donde ser dejadas.
Las espinas pinchan las manos de las familias que piden sepultura.
Hace años sujetan y sostienen las mismas flores. Los dedos sangran por los pinches, pero el dolor casi no se siente; no hay resignación al sufrimiento que se apodera, a no poder poner palabras.
Los aullidos vienen desde el río. Allí dentro, en las profundidades, hay un pueblo gritando.
Los edificios le dan la espalda al agua, que con su leve oleaje intenta llamarnos, traernos un comunicado. Es un mensaje dentro una botella que muchos no se animan a abrir, que otros directamente vuelven a arrojar al río, la entierran y la tierra la escupe nuevamente hacia fuera.
Un riachuelo contaminado que tanto hablaron sobre sanear... hoy pareciera que se dan los primeros pasos en el saneamiento.
El brazo del río que recorre el continente está lleno de sangre, y pasa lo mismo que con aquel riachuelo olvidado, tacho de basura de inmundicia y desperdicios de sociedad... casi treinta años se debió aguardar para realmente poder barrer ese fondo... y aún ese fondo está muy lleno de barro y huesos.
El río continental corrió desde el norte, inundando todo suelo fértil que se ubicara más al Sur: Guatemala, México, Paraguay, Brasil, Chile, Uruguay, Argentina...
Diosa musical
En algún momento de la historia la música se separa de los cuerpos.
El hijo es parido y ya no está en el interior de la madre música. En realidad, se pare a sí mismo.
Los sonidos ya no son organizados ante todo sobre una función motriz, kinética.
Y se aleja de la magia, de un efecto sobre las prácticas.
La música es cosificada, se vuelve una cosa y así le es confiscada al todo del momento divino. Es arrancada de su aura y lo aurático, que siempre impacta como un aquí y ahora, sobre el momento y sobre un cuerpo que siente, que no contiene lo sensorial, que es atravesado por la vivencia sonora. Como un rito, unido a un más allá que es traído a la situación experienciada. Porque la música es un gobierno sobre el cuerpo, organiza prácticas y les da sentido.
En algún proceso del devenir de la historia, la música se transforma en disciplina. Ya no es el aquí y ahora sonoro, sino que se convierte en La Música, lo musical. Es racionalizado, y es estudiado, es puesto sobre rieles de progreso, medido por una perfección, un ideal de la música: el buen sonar.
Y claro, para haber un buen sonar, se debe distinguir de algo, de un mal sonar.
El mal sonar es puesto en un lugar lejano de la razón, que no la haga peligrar; así, es atribuído a lo otro, a la otredad que es puesta en el espacio de lo no racional. En el pueblo “bárbaro”, en lo que está del otro lado de lo “civilizado”, que se se vuelve civilizado en un plano de lo nombrable, montado sobre una valoración de su interior, la razón categorizadora, es (auto)reconocido como del orden de lo civilizado.
Hay una escisión, una secularización. Es el enfrentamiento y el control sobre todo lo que sea considerado desordenado, pero sobre todo, que sea vinculado a lo denominado como irracional, como una clasificación que funciona rígidamente. Y en lo irracional está lo mágico.
Por medio de la razón, el ritmo de los dioses profanos, se vuelve el ritmo del hombre (por supuesto, del hombre civilizado). Y lo racional conecta con la idea, con un idealismo superior, elevado, pensante, de un estadio de una supuesta mayor evolución, cabalgando sobre el progreso, al cual se accede por la puerta del orden, mientras lo otro se postra sobre el lodo de lo inferior, de lo menos evolucionado, alejado del progreso, antiguo, corporal, que no es lo elevado.
Y el ritmo ya no irrumpe desde y hacia el movimiento, desde lo sonoro que contagia la sangre, ya la música no sucede en el sitio, no es acontecimiento irrepetible, no es experiencia situada, no se experimenta jugándola, tanto los que la hacen sonar, como los que la “escuchan” -un escuchar constante, no atomizado- desde el cuerpo.
En cambio se compone y se ejecuta acercándose a la idealización de esa composición. Composición que en algún mundo superior contiene su perfección. Se diseña un mundo de las verdades, donde los sonidos son el sonido correcto. Y se debe sonar como ese sonido perfecto, cercano al bien.
Así, la música ya no está donde sucede, está en otro lado sacralizado, el paraíso de las buenas formas musicales, que por supuesto, se asocian a formas de modales, los buenos modales.
El proceso debe adoctrinar ese vivir la música, porque se lo imagina cercano a las pasiones y es símbolo de peligro. Es un cuerpo libre que baila. Debe ser racionalizado, poder anticipar sus prácticas, contenido, que se ajuste a un baile estandarizado: el baile fino, el buen bailar, correcto, noble, cortesano y pautado; es acordado, se ajusta a un contrato social que hace suponer que no pone en peligro a esa sociedad.
Entonces, la otra música que fluye, que corre y no se detiene, que es constante y pone a sus bailantes junto con esa continuidad, los aloja en su seno y ellos se arrojan a su fuego, esa otra musicalidad que se une con ellos, existiendo en tanto unidos y recorriendo el espacio juntos, es mediante esas estrategias de control, detenida, discontinuida y llevada a la hoja, a la nota medible. El sonido es matematizado y separadado en partes, en un alfabeto de sonidos, un código. Esto se da como si de una disección se tratara, es estudiada clinicamente, operada, descuartizada. En la operación quirúrgica, se le extirpa lo enfermo, lo podrido, el mal de lo incontenible, de aquel baile que no se detiene y no es contenido por una carne física que se separe del entorno que es atravesado por las vibraciones que recorren el lugar en el que el cuerpo vive y late en su aquí y ahora.
El ritmo alegre, alegra (y no es que haya un ritmo que es esencial y universalmente alegre, sino que para una cultura, para sus cuerpos que reciben ese ritmo, es generador de alegría, y para otra -aun si es de la misma sociedad-, puede producir otra cosa). Pero la alegría no tiene buena fama en ese momento en que el proceso hace caer lo considerado banal, que es lo que portan esos otros sectoeres rotulados de “bajos”. Todo lo que se identifica con los individuos de ese conjunto social, es despreciado. Las fiestas, carnavales y ritos con que se identifica, son perseguidos, prohibidos o apartados. Ese modo alegre, simbiótico, que tiene de vivir esas festividades, será reducido.
Pasa a haber una aspiración de un sentimiento más elevado, más profundo, que tiene que ver con algo idealizado como “bello”. Es asociado a una pasión que es sana, a sensibilidades altas que tienen que ver más con la idea correcta, con un efecto preciso que impacta en un lugar más hondo, más cercano a un centro que es depositario de la verdad.
No se trata de simples halabanzas a algo que sería más puro, en absoluto. El foco debe estar en que existen distintas formas de relacionarse con la música, un elemento vital en la constitución de identidad de los sujetos en una comunidad, que los encuentra, que es componete decisivo en accionesde culto, que agrupa y desagrupa colectivos, conforma lazos y cambia imágenes.
Ahora el ritmo es estudiado desde la rítmica, y desde ahí vinculado a un sentimiento con nombre en particular. El ritmo se torna disciplina de la rítmica. Es teñido de civilización.
Pero desde luego, también hay un existente rasgo de orden sonoro que se altera, hay otra sonoridad, una nueva afluente de formas de sonar -que luego serán llamados géneros o estilos.
El ritmo caótico, oceánico, ese mar bravo que vuelve gotas a sus bailantes, un mar que es existente por sus gotas, es contenido, es estilizado. El mar entra en un recipiente.
Porque lo que ha cambiado son esos cuerpos, portadores ahora de la razón, del pensamiento positivo, separado. Por tanto, han de relacionarse distinto con su mundo. Es ese pensamiento vinculado a un nuevo trascendental, que está en otro lado, en un sitio separado de este, que es criticado, que se autocritica y se reconoce como en vía de un camino de progreso, y que por eso tiene un mañana más próspero cuya contraparte es un hoy menos pleno.
Cambiados esos cuerpos, cambiada esa música. Y hay circularidad.
Pero también la piel resiste, y se esconde en lo popular, en la cultura subalterna.
El sonido es estilizado y se ajusta a un modo de sonar que es visto como correcto, desde un enfoque etnocéntrico, con sus propias creencias que son autojustificativas de la puesta en marcha de todo un aparato de control que se despliega mediante dispositivos y herramientas precisas de una estrategia determinada.
Así, debe sonar de una manera. Es un proceso de estandarización. Todo se vuelve igual, la nota que suena así, debe sonar como ese modo de ser ideal. Se unifica sonidos en canciones, y la canción debe sonar como esa canción es en su forma del bien, como suena cada nota como se halla escrita en una partitura. Las notas son montadas sobre líneas matemáticas que jamás se tocan con la piel. Y son impalpables en muchos sentidos, ya que no se las vivencia corporalmente en la carne.
Lo indominado tiene que ser dominado. La música cósmica debe volverse la “adecuada”, la que es leída como la correcta, donde no hay desborde sino que hay previsión.
En ese medir el sonido, también se investiga con nuevas sonoridades, surgen también otras diversidades. Porque el sonido jamás es del todo dominado. Así es que es vinculado también a un espacio casi sacro, el de las Bellas Artes. Y tiene el prestigio de ingresar a un espacio que es cargado con cierta idea de creación libre, de una imaginación divina.
Claro que volviéndose cosa puede adaptarse a un sistema mercantil preciso, volverse mercancía, comerciada, puesto a disposición de una industria de producción, venderse y comprarse, puesta en vidrieras, adquirida y coleccionada, es transporatada a una casa donde se la escucha en forma privada, personal.
En la casa, también es escuchada a solas, y hasta quizás oculto del ojo ajeno, en un lugar que se la pueda bailar libremente. La libertad del baile está encerrada, se la encuentra en el encierro. O quizás haya que ser menos auspicioso, y decir que se la busca, preguntándose si se la encontrará. Sí, algo se encuentra, pero sin la fusión del cuerpo del otro, sin que se produzca el cuerpo compartido, unido, fundido, no será necesariamente igual.
Por su pasado de apasianodor, pero también por las propias potencias que la música porta, no puede ser separado del todo del cuerpo.
Y la música es asociada a ciertas prácticas precisas, a acciones que son cuantificables y nombrables: ir a una disco, que acompañe en el espacio de la casa, generar clima en un bar, escucharla en un recital en un estadio o en un teatro -lo que demuestra que en algunas dimensiones, sigue existiendo la música vinculada al hecho de que los cuerpos se tocan, saltan y empujan, buscando unirse; pero también está en un sujeto que ingresa un teatro y se ubica en una butaca precisa, un teatro que ahora es silencioso y donde se tiene que escuchar de un modo fino y delicado.
Sin embargo no permite ser totalmente administrada: existe esa combinación. Sigue la música a veces produciendo ese momento de sensación de totalidad, el momento de la magia, de fusión del todo y la nada.
Por si querés llamarlo despedida
El fin es una forma tan extraña de concluir las cosas.
No sé si estas palabras llegarán a vos, pero es lo poquito de esperanza que me queda.
Tanto surgió para decir, y ahora siento que soy nada más que silencio.
Quizás no pueda ver dentro de tus ojos otra vez.
Nos quedaron pendientes los viajes en hoja de otoño, los paseos en barquito de papel.
¿Quién verá formas en las nubes?
El papel está mojado: tal vez esta sea la última gota de magia que empapa uno de mis poemas.
Creo que me asusta más el hecho de pensar en no volver a llorar de esa manera incontenible...
Pero las estrellas cada vez brillan más arriba, ya casi no escucho la guitarra de fondo que suena en mi vida.
¿Qué guionista dirigirá ahora mis sueños cuando duermo? Están apareciendo personajes de lo más normales; en traje y color piel, como vanas repeticiones de escenas.
¿La pintura serán manchones sobre cuadros, los sentimientos se separarán del pincel?
Mi necedad combina algo de nostalgia, y me lleva a seguir juntando panaderos, a quedarme mirando a las hormigas, sentado al lado de mi triciclo, para cuando quieras salir a pasear.
¿Vos qué hacés?
Cuando se me pregunta: “¿vos qué hacés?”, no empiezo contestando por el trabajo. No respondo descomprometidamente. No porque pretenda hacer una verdadera carta de presentación, sino porque yo mismo creo que lo que hago tiene cierto compromiso conmigo. No porque el trabajo no lo sea –aun si uno lo hace descomprometidamente-, sino porque no es mi hacer más importante.
Habitualmente se contesta ese “¿vos qué hacés?” con un “Soy abogado/alfarero/policía” etcétera, o también “estoy sin trabajo”, “estoy estudiando”. Si hay algún hecho destacable que sucedió recientemente, puede ser también que se lo mencione: “tuve un hijo”. Pero de no haberse dado algo tan trascendente, casi seguro que se comenzará respondiendo a qué hace uno, con el trabajo que hace.
Yo respondo: leo, escribo, camino con calma, observo, reflexiono, actúo.
Más allá de lo naif que esto resulta, en mi caso yo no comparto que lo más importante que hago es trabajar, más allá del lugar considerable que ocupa en mi vida, me identifico más con otras acciones que realizo, creo que dicen más sobre lo que me interesa.
Lo asombroso es cómo se desnuda que el mundo occidental pone casi por delante de todo lo que las personas hacen, al trabajo. En efecto, no son pocas las corrientes de pensamiento que han postulado que la vida moderna se estructura muy consistentemente entorno al trabajo que los sujetos realizan para conseguir sus recursos, variando así toda su existencia en base a si es asalariado, dueño, etc. Tal es así que comúnmente se utilizan categorías como Clase, que tienen que ver con el trabajo, el nivel de ingreso, el patrimonio, el consumo, y se las clasifica como organizadoras de los grupos sociales.
“¿Vos qué hacés?”
Diariamente, esa preguntita recorre las conversaciones de los vínculos interpersonales. Parece apenas eso, una preguntita, la cual pasa desapercibida y consulta por lo superficial, pide por una breve mención de las cosas que alguien hace.
Sin embargo, una importancia trascendental reviste esta pregunta que parece ser pura formalidad.
Puede decirse a primera impresión, que la respuesta a esta pregunta también suele darse desde pura formalidad, que comúnmente no es más que un lugar común, un mero estereotipo.
Es la respuesta una suerte de creencia axiomática: nos indica el orden de importancia que socialmente se da a lo que las personas hacen. Las ordena jerárquicamente.
Si la respuesta es ordenada empezando por el trabajo, la familia, algún proyecto particular, entonces da una pauta parcial del valor jerárquico que se le da a las acciones. Indica brevemente qué se considera lo más destacable en la vida de las personas, si no hay nada digno de mención.
Da información sobre qué se cree que define a la vida de los sujetos.
En los lugares comunes radica una información valiosa para quien escucha y observa con detenimiento. Se puede interpretar, a partir de esos formalismos en los que quien contesta parece no poner nada de sí para crear nada nuevo, una suerte de grado cero de lo que socialmente se dice sobre “el hacer”, sobre lo que una persona hace, sobre a qué dedica su tiempo, es decir, en parte, sobre quién es.
El estereotipo, también es un tipo, un modo de ser, que suena a dos bandas, que resuena fuertemente. Algo nos dice sobre lo que da base a la conversación, algo así como lo convencional a lo que se acude en las conversaciones, para no profundizar demasiado en la cuestión de quién uno es y qué hace de su existir.
¿Acaso no fue real?
¿Todo eso fue un sueño o pienso que lo fue porque desde entonces no dejo de soñar con ello?
Pero es que todavía escucho su risa tan viva y su voz que me dice al oído que todo va a estar bien, aún huelo su perfume, siento su respiración agitada y sus manos que me aprietan la espalda, llevándome más contra ella cuando hacemos el amor.
¿O es que acaso todo eso no fue real? ¿Y si todo eso no fue real, a quién le estoy escribiendo yo?
¿No era real el sonido tan vívido de los latidos de su corazón cuando apoyaba mi oído en su pecho?
¿Construí en mi mente el hecho de haberme quedado mirándola mientras dormía?
¿No la llevaba en brazos cuando ella no podía pisar?
¿No eran verdaderas las poesías que yo veía en sus piernas, las pinturas que para mí eran sus lunares?
¿Tampoco existieron sus palabras precisas, las charlas a corazón abierto y las miradas que hacían sentir que nada más existía alrededor?
¿Y los besos, las suaves mordeduras en los labios, las caricias en el pelo?
¿Qué fueron esas lágrimas desnudas de la coraza que solemos vestir para protegernos, aquellas que no pudimos ni quisimos contener cuando nos despedíamos?
Pero es que todavía escucho su risa tan viva y su voz que me dice al oído que todo va a estar bien, aún huelo su perfume, siento su respiración agitada y sus manos que me aprietan la espalda, llevándome más contra ella cuando hacemos el amor.
¿O es que acaso todo eso no fue real? ¿Y si todo eso no fue real, a quién le estoy escribiendo yo?
¿No era real el sonido tan vívido de los latidos de su corazón cuando apoyaba mi oído en su pecho?
¿Construí en mi mente el hecho de haberme quedado mirándola mientras dormía?
¿No la llevaba en brazos cuando ella no podía pisar?
¿No eran verdaderas las poesías que yo veía en sus piernas, las pinturas que para mí eran sus lunares?
¿Tampoco existieron sus palabras precisas, las charlas a corazón abierto y las miradas que hacían sentir que nada más existía alrededor?
¿Y los besos, las suaves mordeduras en los labios, las caricias en el pelo?
¿Qué fueron esas lágrimas desnudas de la coraza que solemos vestir para protegernos, aquellas que no pudimos ni quisimos contener cuando nos despedíamos?
Devenir flujos de acción

Estamos hechos de tiempo. Somos el siempre y el nunca en la carne.
El tiempo son hechos en el mundo que percibimos.
Todo el tiempo somos tiempo presente: aquí y ahora.
Tenemos nuestro pasado y con él hacemos distintas cosas;
Hacemos la historia, hacemos lo que será: el futuro.
Somos en el tiempo, y el tiempo es porque creamos cosas en él. Con él.
El tiempo es potencialidad de ser.
La posibilidad de desplegar algo. De concretarlo como de no animarse por diversas excusas que distraen o intimidan.
El mundo y nosotros. El tiempo y el espacio.
(El espacio es el mundo arrojado hacia afuera de nosotros.
El tiempo es el mundo devuelto dentro de nosotros.)
Devenir de hechos en el espacio.
La vivencia de esas acciones.
Nombrar al tiempo, medirlo, es una forma de administrar las cosas que en el mundo suceden.
La libertad está en las acciones, las acciones están en el tiempo y el espacio (ambos percepciones desde el Yo).
La agenda es una forma de administrar las acciones, de dominar el tiempo.
Administrarte es dominarte, y entonces hacer algo con vos.
¿Qué pasa si tu tiempo se vuelve rutina, si se torna obligaciones de una agenda que vos no decidís? ¿Vos dónde entrás en tu propia historia?
Medís la vivencia, la existencia: la llamás “segundos”, “minutos”, “horas”, “días”, “años”, "vueltas alrededor del sol", "una vida”.
La llamás y no se acerca. No contesta porque está ocupada por vos, y sos vos quien tiene que hablar, sos quien tiene que acercarse.
Podés ser una aguja que cumple con como le dijeron que el tic y el tac suena.
Podés volverte el cumplimiento de una agenda.
O podés ser el sonido que inventa su propia historia.
Esterilización aprehendida

Sentate derecho. Mirá para adelante. No hables. No te muevas.
Pedí permiso para ir al baño. Callado, nada más escuchá. Quieto, sé pasivo.
Nada de juntarse para decidir cosas en grupo. Ni sospechar en aprender a organizarse para conseguir la fuerza. Las cosas ya vienen decididas, los anteceden y por eso no se pueden cambiar.
Acá venís a algo no divertido, pero no se te ocurra dormirte.
Cumplí todas las normas; sin cuestionarlas, sin protestar.
Memorizá y regurgitá las cosas tal cual se te dieron, sin cambiarles nada. Sé autómata, mecánico, sin salirte de los esquemas.
No importa las preguntas que vos tengas, las que te vayas haciendo. Van a terminar interesándote estas preguntas, y ya te damos la respuesta. Te la damos de cierta manera para que te contestes eso y de la manera que se te dio.
Sos un recipiente vacío sobre el que vertimos contenidos. Contenidos ya cerrados, rígidos, no para despertarte, no para que seas crítico ni pienses por vos mismo. Son los contenidos que convienen al vencedor, que mantienen las cosas como corresponde (¿corresponde o conviene a algunos?). Son parcialidades universalizadas, interpretaciones enseñadas como verdades absolutas, sin explicar de dónde vienen ni adónde nos llevan (las llevamos, en realidad, cosa que tampoco se dice).
Les hablamos sobre qué es democracia y libertad, pero acá no van a conocer ni lo uno ni lo otro. Ustedes son todos iguales, no importa la historia, la individualidad, los deseos, la personalidad de cada uno, a todos les damos lo mismo y lo tienen que repetir.
Estos son los límites, acá están las paredes y no se pueden salir.
Serán todos iguales para servirle al mercado.
Las líneas, rectas. Esto subrayado de azul, esto marcado con rojo. A un metro de distancia. Ahora se canta esta canción militar, ahora se aplaude.
Si tienen una forma de pensar distinta, muy creativa, tanto como para distraerse con esos contenidos acabados y duros, entonces tienen un “problema de atención” y los medicamos. (Pisotear, nada de dejarle volar.)
Si su forma de ser no ensambla con como queremos que sean las cosas, no corresponde con lo que necesitamos que sean ustedes, lo que está mal es su forma de ser, no nuestra concepción de lo que ustedes y las cosas deben ser. Menos está mal nuestro método. La culpa siempre es suya.
Nada de explotar las potencialidades de cada uno, nada de hacer artistas, seres activos, individuos que sepan problematizar, cuestionar y construir algo mejor.
No. Tienen que pensar todos lo mismo: la versión que encaja. Que ve el mundo y piensa de determinada manera.
Cadena de montaje de gente. Standarización de personas. A agarrarlas en el momento en que están más blanditos. A hacer sujetos obedientes, dóciles.
Hay que competir con el otro, no verlo como posible aliado. El otro es una amenaza a quedarse con algo que podés tener vos, no un posible complemento con el que también aprender conjuntamente, no uno con el que hacer agrupados.
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¿Qué es real? ¿Qué es fantástico?
Separar al mundo en realidad y fantasía, no es otra cosa que una forma de administrar la percepción, de controlar los horizontes de posibilidades, el mundo y el futuro que nos proyectamos.
Arrancarle lo fantástico al mundo, es despojarnos de la imaginación. Se trata de presentar a “lo real” como algo acabado, casi inmodificable, a lo cual tenemos que resignarnos.
Es un mecanismo por el cual nuestros propios cuerpos interpretan lo que viven dejando poco margen para la sorpresa. Son creencias que condicionan a los sentidos.
Es una estrategia de control, por la cual uno mismo se limita a desplazar ciertos pensamientos, a apartarlos y desecharlos por no corresponderse con lo que se cree que “la realidad” es. Así antes de intentar algo, ya se lo tacha de imposible, sólo porque la lectura social incorporada lo ubica del lado de lo “fantástico”.
Pero las leyes que rigen por lo que entendemos por lógica, por esa racionalidad de causa y efecto, no pueden dar explicación a todo lo que atraviesa nuestras pieles, nuestras imágenes mentales: existe lo irracional; occidente no tuvo más opción que admitir el inconsciente; está la creación; hay risa; tenemos arte transgresor; nos vibra esa música que se nos mete y desde adentro nos hace mover; sentimos el amor… sí, lo sentimos.
El mundo es realidad y fantasía a la vez, esa separación de la modernidad no existió en todos los tiempos, es vivido de distintas maneras en otras culturas. Acá sólo es matematización y desencantamiento del mundo. Lo fantástico no necesita inundar la realidad, porque el mundo no está dividido de esa manera: la realidad ya es fantástica; la fantasía es real.
Deshacernos

Te miro y no te veo.
Es que todo lo eterno cabe en un segundo,
Pero en un segundo se puede escapar todo lo que era eterno.
No podemos seguir con ese reloj sonando dentro de nuestra cabeza.
A veces los melones se caen, a veces se pudren, a veces son dulces... a veces.
Me ocuparé de lo que siento, pero no dejaré de hacer lo que siento.
Mejor deshacer todas las expectativas que nos vienen de no sabemos dónde,
Y volver a preguntarnos qué queremos.
A lo mejor todo esto era inevitable,
Aun así, no hubiese intentado oponerme.
Creía que las ganas acercan más de lo que los kilómetros alejan,
y que la noche puede cubrirse de neblina espesa como la esperanza.
Si volviese ese momento, ¿sería todo igual?
¿Qué sería si te espectaras a vos viviendo ese día?
Y si fueses la actuación de vos,
¿cuál sería el final de la remake?
La eternidad estaba en aquel instantito en que el sol te ve de frente...
El infinito se renueva constantemente;
pues la historia no es otra cosa que aquello que hace que a cada rato se obre y se crea algo y no otra cosa,
es ese elefante que avanza en círculos sobre la punta de un alfiler.
La historia es presente que dice lo que será el pasado.
Pase lo que pase... no se deshará aquel día.
Adalid religioso del mercado

El mundo empresarial necesitaba un líder, a un idólatra de la ganancia.
Surgió un emblema para que se aplauda explotación.
Un gurú al que se le festeja todo, cuando lo único que hace es negocios.
El poder hegemónico se adapta al siglo xxi, reconoce que la nueva religión está en el mercado. Que la cruz está en el signo dólar, que el templo es el shopping o la bolsa, y así nos vende a su profeta, el mártir, un tipo que se armó una empresa con la fantasía de llenarse de plata, y se llenó de oro. Y si las ganancias bajaban, echaba trabajadores.
Sus profecías eran productos tirados a la tecnología, su mensaje era mecanizar el mundo.
Y llaman revolucionario, genio, ejemplo, a alguien que sólo es exponente de un modelo de desigualdad. Que sabe mejor que nadie cómo sostener esa desigualdad, y disfraza eso aduciendo que son sueños, que son lo que el mundo necesita, diciendo que hizo algo por los demás y dejó algo para todos.
Y van los corderos a comprar esa biblia del hombre capitalista; ese libro que comentan y glorifican en todos los canales de Tv, en cada radio, medio gráfico, tiene todo un ejército de obispos y curas del negocio a su servicio, para pregonar esos valores de individualismo egoísta, del “todos estamos solos”.
Y van los corderos que ya tienen esa religión en la carne, que fueron bautizados con el intercambio de mercancías, quieren ser como su ídolo, adoran a un millonario (como tomar al dueño de la empresa a la que venden su fuerza de trabajo, sólo porque es millonario y logró tener miles de trabajadores a los que ni conoce y toma y expulsa cuando a su bolsillo le conviene).
La elite multinacional del mercado más concentrado se creó un dios, e hizo con él lo que mejor hace, venderlo. Dispositivo para que, admitiendo a ese dirigente de las corporaciones del capital transnacional, se admita a todo el sistema.
Y lo defienden, y le sostienen el negocio, se sensibilizan con la historia de cómo hizo su riqueza, y la perdió, y volvió a ganarla. Hasta se sienten identificados con él.
Y van a la librería y piden el libro de Steve Jobs.
Si hubiese un Capitalismo del amor, este consistiría en que los demás forniquen a nuestra pareja por nosotros.
Su ideal sería el de mastúrbese quien pueda, y la estructura sobre la que se erigiría sería una que propinase miles de felatios por un lado, y cociese bocas por otros.
Los impotentes tendrían pornografía gratuita, al tiempo que la frigidez sería religión y la promiscuidad práctica.
Podríamos quedarnos con la compañía ajena, so pretexto de que no la fornica siguiendo las buenas costumbres.
Destruiríamos el suelo del vecino aduciendo que no ama lo suficiente a su pareja, y luego nos quedaríamos con el suelo, la pareja y el vecino.
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