NO POR IR RÁPIDO SE LLEGA LEJOS

El cuerpo de la pasión

Hablar de la pasión en el cuerpo, implica hablar de los efectos de lenguaje que ponen en juego elementos como son la necesidad, la demanda y el deseo. Pasión del significante, sí, pero también mortificación, porque el abrazo del significante es negación de lo natural, de la naturaleza del hombre, negación que lo realiza en el lenguaje, veamos cómo se articulan estos conceptos.
Por necesidad nos referimos al apremio de la vida, a las necesidades organizas vitales, que son constantes hasta que se cancelan vía una acción específica, llevada a cabo por un Otro de los cuidados maternos, puesto que el humano es prematuro al nacer, no puede valerse por sí mismo.
Entonces ligamos la necesidad a la acción específica y por ende a un objeto específico, marcando una tendencia a la homeostasis, mantener la estabilidad entre estímulos y respuestas, por disminución de la tensión de estímulo. Pero estas necesidades son interpretadas, por ese Otro mediante sus significantes (los cuales están sometidos a la condiciòn de reducirse a elementos diferenciales últimos), así se efectúa el primer efecto del lenguaje, desde el lugar del Otro, lugar de la batería significante, se introduce al niño en el baño del lenguaje, sus demandas son filtradas por el significante, al tiempo que toda demanda de niño se realiza con los significantes del Otro, porque es este el que lee las necesidades del niño.
Esta captura del viviente, pura necesidad, por el significante da lugar a algo diferente de la necesidad, la pulsión y por decantación, un objeto diferente; el objeto pulsional, lo más variable y contingente, porque las pulsiones son parciales, se satisfacen independientemente.
¿Y esto porqué? Porque el efecto del significante produce una falta del objeto, el objeto como referencia, que podría colmarla, cae como resto, el objeto es una falta, por esto las pulsiones no se cancelan, se ha perdido la armonía en la relación de objeto, de que las cosas encajen.
Diremos que las pulsiones, siempre parciales, nos refieren a un cuerpo distinto del orgánico, al cuerpo pulsional, cuerpo fragmentado en lo que diremos, zonas erógenas, las cuales tienen forma de borde y refieren a lugares que sostienen una función vital, diremos que estas se apuntalan en las funciones de autoconservación vitales.
Entonces estamos contemplando que si hay pulsión, es porque es despertada por aquel Otro de los significantes, el cuerpo libidinal: es un efecto del lenguaje, de la pasión del significante, el cual corta, divide, segmenta el cuerpo en zonas que dispensan goce, diremos plus de gozar, pues el goce como unidad, unificado, se ha perdido, solo hay goce parcial -repetimos-, las pulsiones son parciales,no por nada el hombre tiene el afán de "gozar como los animales", podemos pensar que respecto de los animales sí podriamos hablar de un goce-todo, completo, armónico, pues no están tomados como el humano por el significante.
El significante produce del viviente al sujeto sujetado por el significante, pero sin que haya un significante que lo represente, por eso está borrado, está en falta y diremos que si hay plus de gozar, es decir, un suplemento para lo que no hay(goce-todo), podemos decir que hay una falta de la que se goza, pero que también es causa, no meta, sino empuje. ¿De qué? Del deseo.
Hay deseo porque hay falta, por esto decimos que el deseo no se satisface, el objeto del deseo está perdido. Así, podemos pensar que el deseo es deseo de algo que nunca se tuvo y esto es lo que no puede ser captado por el significante, no hay significante que lo represente, que lo nombre, que lo diga, y ese algo es lo que hace agujero en el lenguaje, en lo simbólico, el deseo es algo que toma al sujeto, el sujeto es pasivo.
Terminaremos diciendo que el deseo es la función social por excelencia, lo cual abre un panorama de cuestiones que nos van a permitir aclarar mejor de qué viene este objeto que es una falta, y cuál es su valor.

1 comentario:

  1. Lacaneaste loco.
    Si querías hacer un texto popular que alcance a los sectores marginales de la sociedad, dejame decirte que tenés una visión distorsionada de esos sectores.
    Todavía no triunfó la revolución... paciencia.

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