NO POR IR RÁPIDO SE LLEGA LEJOS

Ciri, el buscapiel


Al fin y al cabo, un buscapiel es un busca, sí… Y busca historias en eso que llamamos “gente”. Y cuando decimos “gente”, ¿por qué a veces preferimos estar afuera?
Decimos “la gente” y salimos del lugar y el tiempo que somos, del lugar y el tiempo al que pertenecemos.
Decimos “la gente” y nos ubicamos en el sitial de un juez superficialmente melifluo, desdibujado, sin tono, que arrasa con su plumero de verdades y limpia las basuritas de ocasión. Y cuando las cosas se complican, va a parar debajo del felpudo.
“La gente”… digo eso y salgo como el 5 que quita la pelota y se la da al que sabe, por que ya está, ya cumplió… por que si se la roban, de contra lo embocan.
Digo “la gente” y me lavo las manos. Actúo como un Pilato más, sólo que me las lavo rápido, así nomás, total, hablamos de “gente”.
Para poder escribir esta aguafuerte, necesito entrar en una piel, una piel es una historia, un amor, un despecho, un desencuentro, una vida, una muerte. En una piel caben mundos, silencios, proyectos, desencuentros, alegrías, fuegos, perfumes, saltos, erotismo, colores, una piel es “gente”. Para encontrar una historia, tengo que hurgar una piel. Para meterme en una piel debo aterrizar en esa masa deforme y alocada que es “la gente”… sí, “la gente”.
La gente que es apenas un número, gente que cuando la tocás, siente un eléctrico ardor, gente que cuando la besás, se enciende, gente que cuando conocés su vida, tiene una piel, un nombre, un amor… “gente”, para muchos la pluralidad o, si prefiere, “pluralidad de personas”, “gente”, para otros un impuesto más.
Y hablo de esos Robin Hood de ojo tapado, que sólo le sacan al ciudadano de a pie, pero le perdonan la vida a los peces gordos que, mal que nos pese, también son “gente”.
“Gente”, eso que algunos creen lejano porque pierden el sentido de lo humano, el sentido de la vida. “Gente”, el mundo que cambia, las historias que quedan.
“Gente”, por la “gente” existen los buscapiel, los contadores de historias, los poetas, los artistas del salto y el hambre, los esclavos de la iluminación.
“Gente”, un voto que seduzco y luego desatiendo.
“Gente”, vos y yo, tanto como eso, no te alejes, quedate cerca.

Gentileza de Maximoon, texto extraído del libro "Ciri, el buscapiel -Crónicas Urbanas" de Sergio Cirigliano.

Estrella de Octubre


Este último 9 de Octubre, se cumplieron 43 años de la muerte de Ernesto Guevara, el Che. La sistemática distracción que caracteriza a quienes portan los megáfonos de la Cultura Hegemónica, olvidó mencionarla entre las efemérides.
Los monumentos y las poesías no son las formas más transparentes de recordarlo, es que en verdad, y a pesar de lo desigual que está la lucha, nunca lo hemos olvidado, este es sólo un producto más de lo que es vivirlo día a día, otro intento por correr las nubes que tapan su estrella:

Estrella de Octubre


Dicen que fue en Octubre aunque yo creo que no fue nunca.
Dicen que vivió y yo no confío que haya muerto.
Dicen que murió y seguro está más vivo que muchos.
Que no dormía, pero escuché de muchos de sus sueños.
Cuentan que de noche pasaba horas en la sierra mirando las estrellas.
Cuentan que las contaba.
Cuentan que bajó una y la llevó consigo.
Comenta una señora que cuando Ernesto murió creyeron que el sueño había terminado,
Que todo se había vuelto imposible.

Comentan los enemigos que Ernesto no tenía miedo cuando lo mataron,
Que había vivido enfrentando a la muerte.
Enfrentando a la vida.

Cuenta un compañero atento, que desde el día siguiente al que Ernesto murió,
Se cuenta una estrella más en el cielo.

Hasta la liquidación siempre (el Che como movimiento de Alta Costura)


Hoy tu cara es pura moda, la barba rebelde no es más que el eslogan para apagar el fuego o el logo de alguna que otra marca coqueta con la que quisiste terminar. Lo que alguna vez fue símbolo de tu dureza y ternura es hoy merchandising de Alta Costura, sencillamente con un fin, un único fin, acabar con la Contracultura.
El significante devoró al significado, y al perro con rabia que todos juntos criamos, hoy le gritamos “¡sit!”.
No asusta el hombre sino la silueta que deja en el aire la figura de él. Dos formas de dominarlos: destruir o apropiar. Primero destruimos, luego apropiamos y regalamos en sobres con colores luminosos... no hay mucho que pensar, si los hongos venenosos fueran el estandarte de la oposición, los arrancarían, cocinarían y pondrían en ensaladas tibias que luego serían regaladas por la calle, todo para proteger el derecho feudal a la propiedad y la riqueza ilimitada. Sencillamente, se ve una vez más que los muertos no escriben y que, tras la fiebre liberal, los vivos cacarean pero no ponen huevos.
-Dejalos correr, son paralíticos a toda velocidad; los lugares adonde puedan ir ya son todos parques nacionales- dice con mucho de certeza la intelligentsia burocrática. Se creó y convencionalizó un modelo de libertad que se parece mucho a salir de compras y hacer zapping.
Mientras tanto millones de eruditos del maquillaje ven en esas vitrinas tu tumba, sin ser conscientes que solo son marionetas que hacen girar los engranajes de un aparato del que no pueden escapar. Este monstruo no funciona con aceite ni combustible, solo con sus bolsillos.
Es que bajar una estrella y ubicarla en la frente, el pecho o el culo es hoy demasiado fácil, Alberto Korda se revuelca en los rincones oscuros de las vidrieras luminosas, que no son más que el cuadro de la materialidad, un cuadro que embolsa en su marco lo imposible que será sublevarse a lo superficial, pero la felicidad que no cuesta conseguir tiene sustentos flojos, andamios débiles, es inmediatista y se quiebra fácilmente... la máquina está sobre calentada, pero sigue funcionando, sus seguros y garantías prometen larga vida útil.

Círculos que no cierran


Los círculos no se cierran por sí solos, sospecho que bien lo captaron los físicos matemáticos cuando formularon el número л, entendiéndolo, por supuesto, en la dimensión que se correspondía con su materia.
Este misterioso número apareció quizás como una de las ecuaciones más repetidas en la física, hasta tratarse, prácticamente, de una coincidencia histórica. Curiosamente, la cifra 3,14159265358979(…) simbolizada en la letra griega, se hacía presente cada vez que los antiguos estudiosos de las exactas intentaban conocer la medida de un círculo, con lo que, aún hoy, cada vez que dibujamos un círculo estamos utilizándolo. Sin embargo, los matemáticos, lingüistas de la física, nos dicen que se trata de un número infinito, lo que podría hacernos concluir que si bien a simple vista un círculo parece encerrar algo dentro de una línea que junta sus puntas, en verdad, siempre hay una diminuta fuga, algo que escapa. Esto último sería abstracto por demás pensarlo para la geometría, donde evidentemente el dibujo se halla cerrado; lo que aquí adquiere importancia es el planteo de si es posible explicar todo a través de lo concreto, lo que se considera evidente, sin dudas conocido.
No es poco decir que este infinito no es uno de los que se aleja y que, por lo tanto, debemos “ir a buscar afuera” -tal el caso de la sucesión de números enteros. Por el contrario, es un infinito que se mete y debemos buscar dentro, introspectivamente, cada vez más adentro y siempre un poco más, si es que queremos cerrar un círculo.
Bien sabemos que los matemáticos separan en números racionales e irracionales. Por su cualidad de infinito es que al número л se lo denomina número irracional: escapa a la razón. Algo nos estaría sugiriendo que para completar una circunferencia, se necesita de un elemento irracional. ¿Acaso es ese elemento el que debemos ir a buscar adentro?
Los círculos no se cierran por sí solos -repito-, pareciera que los círculos de la vida sólo pueden cerrarse con ese componente que cada humano debe ponerle a los suyos.
La letra л que han elegido para designar el cociente entre la longitud de la circunferencia y la longitud de su diámetro, encuentra su origen siendo la inicial de la palabra griega “periferia”, lo cual no por casualidad nos está indicando que algo habrá por fuera y, ergo, algo habrá por dentro.
Es difícil conocer dónde quedan los círculos que no se cierran y dónde se pierde el componente irracional que los cerraría. Puede suponerse, que tal como los pulmones cuando van albergando residuo de oxígeno que no se expulsa y dejando menos capacidad para incorporar nuevo aire, resulta en nuestra agitación, cansancio y menor claridad para ver.

El monstruo seguía violándola


El monstruo seguía violándola. En una habitación fría de vidrios empañados por alientos crudos, el monstruo la violaba, y lloraba, y seguía violándola.
Se oía la risa de la víctima, una leve carcajada de niña que por su agudeza no debía superar la pubertad. Risita, dulce, risita provocadora de las que no cesan cuando se les da lo que provocan, porque lo aman: ser víctima de un idiota victimario.
Ya no había vuelta atrás, el monstruo la violaba, brusco como su pasado, arrepentido no de su acto sino de todo. Al contrario, el ángel ya saboreaba declaraciones acusadoras; no deseaba escapar, incitaba abusos.
El monstruo lloraba, se detenía, miraba derredor, tal vez pensaba, sacudía la cabeza y, llorando, seguía violándola.
Del otro lado de la cerradura los nenes curioseaban, disfrutaban con repugnante asombro y asqueroso apetito, tanto la picardía de mirar algo que guardaría, como lo que veían. La violada sabía que estaban allí, dirigía de tanto en tanto su celestial mirada por la hendija, mordía su labio inferior con una sonrisita, y reía de dolor.
El llamado a los paparazzis por parte de la Ley ya había resultado en cita tras la espera de estos en el sitio, tras esperar que se enchufaran los equipos y calentaran las máquinas. Era un error enmendable. Ya era la instancia de entrar, derribar la puerta, de la verdadera penetración.
¡Una primicia de sensación! Había con qué mantener el morbo de la audiencia conforme por unas semanas.
Los creadores del monstruo: desentendidos e indignados. El monstruo, huérfano de sí mismo, violado, violaba.

Respiro Hondo y así está Bien






Ese misterio, que hoy me molesta y mañana me motiva. Todo lo que pienso es frágil, el cristal está a punto de caer sobre el suelo de la cordura y en un instante voy a decir "sólo fueron locuras mías". Lo que vi, lo que olvidé, lo que no puedo ignorar. Me define esta seguidilla de acontecimientos precisos, apuntaron al blanco exacto en el tiempo. No quiero olvidarlos pero recordarlos sería la anormalidad, aquello que te hace infeliz en un mundo de almas lineales. ¡Cuántos contrastes vivimos! La soledad y un amigo después, la inmensidad y luego el vacío. ¿El bien y el mal son construcciones? ¿O son una base natural sobre la que construimos cualquier cosa? ¿DEBERÍA hacer algo?.
Pienso que quiero creer algunas cosas y pienso que querer creerlas es la única flecha que tengo hacia esa puerta al final de la incógnita. ¿Cuántas locuras que deberían ser, vivimos?. Soy normal o me vuelvo loco. Listo, me vuelvo loco. ¿Ahora a dónde voy amigo? Te estoy pidiendo a gritos insanamente felices que me digas que no soy Dios, me haría tan grande que rozaría con mi cabello el techo de la nada... y ese es el terror final. Ahora digo una cosa: ¿y si ese cero del cero es el inmenso poder de lo absoluto? Me tranquiliza. Ya comprendí eso de la fe hace tiempo... hay que hacer sin preguntar "¿por qué?", es un indicador extraño, un artefacto muy complejo para la mente humana, es una brújula con ocho mil nortes. Yo tengo la fe. ¿Cómo habría yo, pequeña persona, de conocer un camino de tres dimensiones y nueve millones de tiempos?
Aprendí a separar en niveles: "Está mal lo que hice", pero yendo al siguiente "debía hacerlo" y subiendo al otro "es parte", este básico e infértil método de normalidad me deja echar raíces desmotivadas en la tierra de mi gente voluntariamente deshidratada.
Apuesto a que antes de nacer, la existencia nos regala unos minutos de conciencia y nos da a elegir si queremos nacer con tal final marcado y por algún u otro motivo, o permanecer vagando en los silenciosos átomos de vacío. Ahora yo volvería a ese minuto y trataría de preguntarme, de algún modo, por qué dije "nacer" como si fuese la mejor opción. Y apenas apareció mi primer célula, esta misma gritó de infinitas emociones, tan así era su eternidad interior que no podía soportar ser una sola y nada más, y la pobre transmitió su incomodidad a todas sus hijas. ¡Gloriosa de ella que podía partirse en dos!
Al fin y al cabo, tomo todo eso en una pequeña caja que no ocupa espacio, para recordar cada tanto. Pero respiro hondo, pongo los pies sobre el suelo y empiezo a correr el mundo hacia atrás creyendo que soy yo el que va para adelante. Y así está bien.

Un lugar donde ver


Allí pude ver y sentir cosas que nunca podría haber pensado en palabras.
Tantos que creía eran puntos finales, eran el primero de otros puntos suspensivos.
Vi la luz que saltaba cuando aparecen los grandes tesoros, los que alumbran al hombre y a la mujer, dejando de manifiesto sus miserias o sus virtudes. Noté en ese extraño lugar que un pájaro no puede estar peleado con el viento porque a veces le sople en contra, si tantas otras lo condujo tan lejos.
Cuanto percibí allí no lo había imaginado jamás.
La inquietud apareció y me pregunté si no serían rosas falsas, flores sin olor. Un ramo puede ser hermoso pero sigue siendo un cadáver, el resultado de un asesinato, un féretro que es adorno. Dejé las galanterías de lado, las cortesías se apartaron, las finuras y delicadezas ya no eran las aprendidas, los paralelos se presentaron en bruto: una mascota es un esclavo; a quien idolatro traiciono utilizando como jabón de actitudes; me encadeno a lo que me libera.
Es pesado lo que no es. Cuanto más vacía, la jarra más llena a la copa con qué emborracharse. Me ilusioné demasiado con tan poco, me desilusionaste tanto con la misma cantidad. Lo sé, la culpa es mía, si nunca me diste nada cierto.

Crítica al uso del témino "negro"


Pareciera totalmente innecesario aludir al color de piel de un individuo cuando se quiere hablar sobre su personalidad o costumbres y, sin embargo, es llamativo la frecuencia con que uno se topa con ello en la cotideaneidad. Esto último invita a reflexionar si no se trata de alguna estructura de creencias que está operando en algún nivel de funcionamiento más o menos inconsciente de aquello que comúnmente se identifica como sentido común.
De entrada esto ya presenta problemas debido a que todo eso denominado como "sentido común" no trata bajo ningún pretexto de algo inherente a las personas y homogéneo, por engañoso que sea el concepto, sino más bien de una construcción a partir de verosímiles. Lo cierto es que dicha alusión al color de piel existe, aún cuando los grupos de colores de piel que se conocen son muy pocos y, en contraposición, las costumbres que se han identificado e identifican en el mundo son muchísimas y muy variadas, con lo cual sería nada ventajoso conectar de un modo directo una cosa con otra. Y esto permite arriesgar que tal vinculación está dada mucho más por un alto grado de prejuicio del hablante que por una verdadera relación.
Es sumamente común escuchar el rótulo “negro de mierda”. ¿Podemos echar luz sobre las causas y consecuencias de dicha enunciación? No interesa hacer aquí un análisis exhaustivo acerca de la genética, del evolucionismo o darwinismo social ni de la historia de la esclavitud, pero sí dar una breve argumentación respecto de tal frase utilizada con frecuencia para menospreciar al que es considerado “diferente”.
Con dicha expresión no sólo se está diciendo que una persona es inferior sencillamente por el color de la piel igualando este al excremento, sino que además se está olvidando (o demostrando que quien la pronuncia nunca supo) sobre los millones de nativos de lo que hoy se conoce como África y América que fueron secuestrados, arrancados de sus tribus o civilizaciones y comercializados o asesinados mediante la esclavización, puestos a trabajar en minas, campos o donde sea, que fueron, además, quienes impulsaron con su propio sacrificio la desigualdad que los pondría a ellos mismos, en forma perpetua, en la situación de siervos y pobres, enriqueciendo al mismo tiempo y como nunca antes a Europa, sus coronas y pocos amos esclavizadores dueños de empresas con el derecho a compra y venta de gente.
En la utilización peyorativa del término “negro”, se está aludiendo como si el color negro conllevara algo negativo en sí mismo. Dado que existe efectivamente gente negra, lo que se complementa es deducir que esa gente es un ser negativo para el ser humano. Pero ¿acaso ser de piel negra es ser una persona de peores condiciones? Durante siglos eso se pensó e inclusive afirmó desde el discurso religioso primero, científico después; que el negro e indígena, si era humano, era de capacidades inferiores al blanco, que no es que tuviera otras costumbres, sino que por no tener las costumbres occidentales era menos evolucionado, con un cerebro incapaz de comprender y un cuerpo mejor preparado para el trabajo duro, que tenía dificultades para desarrollar la vida social y acatar reglas y que, por todo ello, quizás por decisión divina, había sido creado para servir al blanco. Es una creencia de hace siglos que hace tiempo se ha demostrado que aparte de ser falsa, es sumamente perversa y no hace más que demostrar la ignorancia de quien la postula. Por ello quien aun hoy expresa directa o indirectamente que el color negro -sea en la piel, cabello, ojos, etc.- es condición negativa o de inferioridad, al hacerlo, el único atraso y la única ignorancia que está demostrando son los suyos, sosteniendo una falsa creencia refutada varios siglos atrás.
La respuesta/excusa más común es que se expresa así porque a quien se refiere la frase es “negro de alma”. Pues bien, en cualquier reproducción del negro como color vinculado a lo malo se está sistemáticamente renovando una tradición discriminadora y agresiva para con todo lo que tenga ese color. En efecto no hay certeza de que exista algo que pueda denominarse "alma", mucho menos que esta tenga color; se trata de un concepto originado en discursos religiosos, cosa que demuestra cómo términos de distintas doctrinas de pensamiento son retomados y constantemente resignificados en su uso diario, inclusive para ser utilizados en disciplinas y contextos que nada tienen que ver con el original.
No es que no pueda existir alguien cuyos comportamientos y pensamientos nos resulten tan repulsivos y malvados que no podamos sentirnos tentados a utilizar un insulto que indique nuestro desagrado, es sólo que A) aludir a su condición física parece no tener nada que ver con ello; B) si se quiere dar información sobre ella debería hacerse tanto con el color de piel negro como con el blanco, tostado, amarillo o mestizo, o su altura, flacura o gordura, pelo rizado, lacio, largo, corto y, C) siendo que siempre se recurre al negro –aun cuando la persona ni siquiera es de tez oscura-, lo que es obvio es que no se busca describir a la persona, sino que solo se repite sin pensar un insulto que está para nada ingenuamente convencionalizado e instalado en el uso común.
Si África hubiese esclavizado a los demás continentes, el comentario seguramente sería “blanco de mierda”. Por supuesto quisiéramos que en nuestro mundo y turbulenta historia humana no se hubiesen sucedido actos de tremenda injusticia, que ojalá ningún pueblo hubiese exterminado a otros. Pero lamentablemente sucedió y, de un modo alterado, la hegemonía se mantiene, así es que si no estamos a favor ni contentos con esas tristes historias de nuestra raza, deberíamos cuanto menos hacer lo posible para que se erradique todo lo que disminuya al otro simplemente por sus orígenes o rasgos físicos, todo lo que no acepte la diversidad y todo lo que sea heredado de aquellas horribles matanzas, dominaciones y esclavitudes.

Todo...Nada...Algo



Entre todo y cada cosa hay algo. Así nunca habrá “Nada”, no existirá la nada, de hecho, si algo lo dice algo hay. Pero ¿qué estuvo primero, la nada o el algo?
Una unión entre dos objetos siempre estará de relleno, habrá una cosa más entre medio y de este modo llegaremos a pensar que todo es una gran única materia inseparable. Entonces dirán que solo sirve el 1 y no existen el 2, el 3 o el 4 y, sin todos ellos, no hace falta que haya un 1 para distinguirlos. Cuando se anule el número 1 y se haga costumbre el Todo unificado nos olvidaremos de nosotros mismo y cada uno de nosotros, de esa forma existirá la Nada. Por lo tanto no habrá espacio ni tiempo. ¿Qué es el “no tiempo”? ¿Acaso el nunca o la atemporalidad? No. ¿El jamás? ¿Con respecto a qué si el ahora no existe? ¿Holismo en estado puro?
Entonces dulces objetos particulares de la gran masa, sepan admitir su inexistencia en la Nada, no en la de ausencia de las cosas o vacío, sino en la del todo lo hay.

Grambis y The Big Channel por el control de la humanidad









Cada vez más cantidad de investigadores llegan a resultados que demuestran que tanto el canal infantil como el jabón en polvo, que florecieron en los 90 en la Argentina, tenían fines de conquista: "No tenemos muchas certezas, pero hemos despejado dudas tales como si se trataban de instituciones que respondieran a Pinky y Cerebro, si eran pantallas del imperialismo neoliberal de la época y si Mirtha Legrand tenía que ver en el asunto; respecto a las primeras dos cuestiones la respuesta es negativa, sobre la tercera reservamos ciertas inseguridades"- afirma el director de la COMCE.
Aun está tratando de averiguarse si es real el video que ha estado circulando en internet, el cual muestra a un niño devorando a su madre después de haber estado expuesto a 15 horas de programación de The Big Channel, todo esto sucediendo con un paquete de Grambi al fondo de la escena. Hay quienes relacionan este suceso con el hecho de que en el canal solía congelarse la imagen, y siempre ocurría al momento en que terminaba la publicidad sobre el canal, momento en que se mostraba al puntito de la "I" guiñando un ojo al niño expuesto a la pantalla. "Posiblemente si uno hubiese subido el volumen al máximo en ese instante, se habría escuchado un leve susurro que diría: devora a tu creadora" agrega el director del prestigioso instituto antes nombrado.
HdeHormiga seguirá informando.

AMALIA [opiniones de color rosa]


COPIÁ TODO LO QUE YO DIGA, ¿SI NENE?

Bueno, Hola. Yo no sé bien como se usa esto de la Internet, pero ayer a la tarde quedé indignada con las opiniones que la gente daba refiriéndose a una cosa que dijo Mauricio (Macri) en un videíto que mi nieto estaba mirando en la pantalla. Por empezar yo no creo nada en los políticos, ¡pero dijo una gran verdad! : “La Argentina es un colador; cualquiera del Paraguay, de Bolivia, de Perú entra como cualquiera por su casa <<puck>> (sic) y se instala en algún lugar de la Argentina, preferentemente Conurbano y las villas de la capital”. http://www.youtube.com/watch?v=eYwOO6k5-q0

Antes que me digan algo señores, déjenme decirles algo: TIE-NE RA-ZÓN. Está bien, seguro que no hay que discriminar, pero a seguro se lo llevaron preso, y no me digan que a veces ven cada carita por la calle que te dan ganas de cruzarte de vereda, esa cosa de la gorrita y los pantaloncitos arremangados no me digan que viene de acá porque, yo te lo digo porque soy una señora de bien, en mis tiempos no estaba esta gente.

¡Son todos vagos que vienen a robarle plata al país, como los chinos! Excepto por Mabel, la señora que vende fruta en la esquina de mi casa. Ella es boliviana, te cuento, pero ella sí es decente porque trabaja. Ayyy, y el marido es de buen mozooo, A Mí ME MIRA DE ARRIBA ABAJO CUANDO VOY A LA VERDULERÍA , PERO YO SOY UNA SEÑORA DECENTE... NO, ESO MEJOR NO LO PONGAS NENE, BORRALO.

¡Pero tengo algo para decirle a Mauricio (Macri) también, que nadie lo reconoce! La Argentina también le abre las puertas a gente de en serio, los americanos, a los españoles, a los italianos, a los ingleses. Esa gente es la que tiene que venir a la Argentina, porque GENERAN TRABAJO, tienen MUCHA CUL-TU-RA, que le hace falta a la gente de los barrios pobres. Mirá, mi sobrina nieta trabaja en una de esas empresas donde atienden el teléfono y los dueños son españoles. Gracias a ellos tiene el pan de cada día para comer, no cobra muchísimo, pero Dios y la Virgen Santísima bendiga a estos generosos españoles que le dan trabajo. Yo le digo: "Nena… no te quejes de lo que tenés porque podrías tener menos, cuidá tu trabajo, aunque no te paguen mucho, y vos si tenés que agachar la cabeza cuando te retan, HACELO, nadie va a trabajar por vos y cuando te despidan… vamos a ver si los buenos de tus compañeritos dicen algo”.

Bueno, vistes, necesitaba desahogarme con esto de Mauricio (Macri); convengamos que es un político, y roba. Pero menos mal que ya tiene mucha plata así roba menos. ¡BASTA DE VAGOS EN LA ARGENTINA! Bueno, me voy porque ya empieza El Marce, y a mi no me gusta su programa porque pasan porquería pero como no hay otra cosa… pongo eso, vistes? ¡Y abríguense que hace frío!