NO POR IR RÁPIDO SE LLEGA LEJOS

Reflejo espejado



Reflejo espejado: Pongo un espejo frente a la vida, y la veo pasar.

Camina, mi nervioso paso lento, tu tranquila ansiedad…
Tu perspectiva ciega, mi vista de vos.
Mi grito mudo, tu voz de mí.
Tomo otra vez un pasadizo ajeno por buscarle un atajo al olvido.

Respuestas que no contestan preguntas, ni llamados; afirmaciones vagas que divagan por la vereda que eludí por temor.
Las caricias que olvidé, esas que acariciaban los momentos que serían para siempre y duraron tan poco (proyecto demasiado ambicioso el de los amantes– ¿o el de mi estupidez?).

Tu remedio casero a mi soledad pasajera, la que no aprendí a contener.
Una foto que no me atrevo a revelar. La negativa que necesitabas y no te supiste dar, sin más, no te quise dar.
Los despertares pendientes, la sobra de acostares: adhesiones pegajosas de la piel, falsedades transpiradas, humedad de las goteras de los inmortalizados amores pasados que elevamos a lo más alto, quizás para que desde allí hagan títeres de nosotros.

Curas tóxicas para los titiritares que de ellos fuimos;
Tus palabras justas a mis sobrantes excesos. La magia de tu bostezo. Lo aburrido de lo correcto.
Tu inmensa pequeñez, mi cercana lejanía, nuestra corta eternidad.

Un yo sin él…nunca busqué ser.
Un vos sin nosotros…nunca pude ser.

Chapa de dios



Un dios está jugando con su plastilina, jugando a "Ser Todopoderoso". Como todo dios, quiere crear su sociedad, para dar muestra de su poder quizás, para que haya quien hable de él, para probar que ningún gatito abre la bolsa de alimento balanceado por sí solo.
De modo que comienza a masturbarse y, al cabo de media hora, producto de una eyaculación divina, su estirpe pasa a existir. Les educa en el camino de la tolerancia, les enseña a creer en la existencia del Dios, aunque también se le ocurre que duden de esta, para que así no dejen de hablar sobre él.
Su raza creada está aburrida y le pide algo para divertirse; reclama porque ya tiene la envidia, ya tiene la codicia.
-Ya tenemos la mierda pero no tenemos óleo para plasmarla, no tenemos cabarets para ponerla a bailar- dicen.
El dios los sentencia a muerte, piensa: "Les daré lo último y los dejaré solos, para que como ratas con hambruna y olor a cebo se coman como la perfección comió mi diversión".
-Bien- dice el místico ser -Les daré lo mejor para que regurgiten su ego una y otra vez, será tan entretenido como ver que el ganado derrota al lobo.-
Impulsa su dedo gordo con la fuerza de su índice y les arroja una chapita redonda con un "10", del tamaño de un ojo aplastado, en el centro.
-¿Qué es esto?- preguntan desentendidos como un loro que vive con un dueño mudo.
-Eso es la línea que culmina con mi carrera, es la única diferencia entre Yo y ustedes, nunca sabrán cuál es el síntoma del pesar. No pregunten qué es... hagan una o dos copias para cada uno... ellas solas les enseñarán cómo manejarse- les contesta su deidad (¿quién es el jugador y quién la pieza?).
Después de meditarlo y debatirlo como una jauría de perros intentando roer sus propias colas, aceptan el regalo, sólo les queda una duda: ¿Cómo llamar a ese hermoso cobre brillante que todos querían tocar y que, tal cual lo anunciara su creador, sería su nuevo Dios desde ese momento?
A esta altura, ya ofuscado y harto, el dios contesta -Pueden llamarla "moneda", ya que contiene en su nombre todo su caos y virtud. Elijo la letra "M" por Masoquismo; la "O" es por Odio; "N" hace referencia a Nada y Nadie; "E", Egoísmo; la "D" de Diferenciación; y por último, la "A" destaca la Arrogancia.

Hagámonos Luz


Nos convertiremos en pintura y nos mezclaremos en la paleta de la eternidad. Y se pintará en el suelo, bastidor de tierra, la más bella historia de amor.
Hagámonos luz y entremos en las pantallas para hacer con nuestras películas predilectas lo que queramos.
Volveremos tinta los hechos y re escribiremos la historia del lado de los oprimidos y los vencidos, los justos y los enamorados.
Seremos papel y nos empaparemos con versos adictivos de poetas lunáticos.
Tornémonos sonido y vibremos rebotando en la inmensa cámara universo, para que las estrellas nos escuchen en la infinitud.
Reaparezcámonos en los sueños de los amantes trasnochados, en las ideas de los inspirados, alteremos las maldades de los dictadores y las ficciones de sus colaboradores.
Nos presentaremos como líquido; emborracharemos las copas de los dioses griegos para que reencuentren a Ulises con Penélope más cuerda esta vez.
Luzcamos como el barro para hacer volar las ciudades, liberando al pasto independizado del agobio confundido.
Mostrémonos como fuego para hacer arder las pasiones de los inseguros y, más aun, para derretir las barreras de los seguros.
Seamos reales para actualizar todo esto. Lleguemos a viejos y, dando un pasito más, todo nos será posible.

Labios cercanos



Demoramos placeres, jugando como niños con nuestros labios cercanos.

Tu boca, mi boca: dos dioses que gobiernan las voluntades de mortales confusiones mentales. Si nos vieran -si tan sólo nos vieran- quienes amándose tanto no lograron tenerse. Nosotros nos inscribimos en una carrera de obstáculos sinsentido, en una pista sin dirección establecida ni línea de llegada. (Qué vergonzoso fanatismo shakesperiano.)

¡Tan poco usuales hemos sido! Tan especiales estos dos amantes, de noches largas, de atardeceres coloridos e inviernos refugiados entre siestas y libros. Y la estación va quedando atrás, la primavera se avecina, con todo su esplendor, con la comezón para los alérgicos y la curiosidad de los púberes.

¿Cuántas primeras veces hemos tenido, mi amor? Me desfloraste hasta el hartazgo y mil veces me tiraste y dejaste ir. Te adiviné hasta el cansancio escondiéndonos en tus palacetes.

Hoy, otra vez la huida, la pasajera reclusión perpetua a la que nos lleva mi estupidez.
No te alteres, nube nocturna, si me alejo, es sólo para poder acercarme nuevamente.

Adiós, "Civilización"


Mochila al hombro, ampollas en los pies, sed en los labios, me haré paso a través de los caminos, cruzando montes y traspasando tupida selva. Ansiedad en la cabeza, ilusión al corazón, transitaré esos senderos forjados no más que por las caminatas de otros viajeros, por la bondad de la jungla y los lugareños que vaya encontrando, esos que jamás cobraron comisión a aquellos soñadores que queremos conocer lo que siempre hemos soñado, y mostrarnos a nosotros mismos que otra realidad yace en lo más profundo del continente.
Esto no es una rendición, es una despedida.
Siempre he imaginado, casi de modo inimaginable, el día en que este día llegue: Me voy, “Civilización”.
Ya te diría “adiós”, pero antes quisiera aclarar unas cosas, no creo que me vayas a escuchar, no pretendo que te afecte o me des la razón, aun así, dejame darte mi opinión.
Sabés que jamás estuve muy de acuerdo con algunos de tus principios, y que considero muy criticables las bases de “lodo y sangre” sobre las que te originaste. Tal vez te parezca un inconformista, o hasta un llorón, pero dejame que te diga que tus valores no sólo me resultaron horrendos, frívolos y carentes de hermandad, sino que además de proponerle al ser corromperse constantemente en un esquizofrénico juego, lo mantienen alejado de la naturaleza.
Nunca me creí tus apretones de mano, los vi siempre como puro interés y conveniencia de tu parte. Tus sonrisas y concesiones de aparente benevolencia no puedo verlas como otra cosa que falsedad. Casi todos tus formalismos me dieron siempre la impresión de innecesarios. No logré acostumbrarme a tu frenético ritmo, a la dependencia a los químicos y demás. De cualquier forma, te dejo con tus negocios.
Desde mi punto de vista, civilización del falso progreso tecnológico, tu modo de vivir te mantendrá enferma y es lo que te mata. En estos años conviviendo juntos, no puedo asignarte otro título que el de demagoga: esclavizás diciendo que con vos se logró libertad; te vitoreas con alardes de paz, mas naciste en guerras, condujiste a guerras y sobrevivís con y por guerras; te atragantas con los lujos que conseguiste con sudor y sangre ajena, te enorgullecés de ser racional mientras en tus entrañas encontré las más grandes contradicciones que ningún animal se animaría a cometer.
Entendeme si soy duro con vos, metrópoli, es que igual de duro es lo que vi en vos. No te preocupes, yo me voy, pero no te quedás sola, supongo por la expresión en los rostros de muchos ante mi anuncio de partida, que tenés varios simpatizantes. De todos modos, yo te aconsejaría que lo pensaras tranquila y profundamente, a mí me parece, “Civilización”, que en verdad estás muy sola.
Por fin me veo maduro, ya no necesito trabajar para nadie, ni tu modo de producir, ni lo que producís. Aprendí a vivir perfectamente sin tus entretenimientos alienantes. Me voy con poca carga, ya que llevo la pesada libertad conmigo.
Tal vez llegue la noche en que te sientas muy vacía y medites sobre lo que te digo, mientras tanto, yo te dejo. Así y todo, con lo repugnante que me resulta tu creencia, “Civilización”, no te guardo rencores, no pienso perder la alegría ni olvidé la capacidad de crear, y con gusto te digo, si te arrepentís, podés venirme a buscar, creo que te voy a saber perdonar, aunque sólo si antes corregís todo el maltrato que hiciste acá. No puedo darte dirección, “Civilización”, porque no sé con exactitud dónde voy a estar, y es un sitio sin numeración, sería algo nuevo para vos.
Ahora sí, te dejo, no te sientas mal, maquinaria civilizante, deberías aprender que no se puede controlar todo a capricho.

El rol ("intelectuales" posmodernos)

¿Cómo podés querer estar todo el tiempo en la arena, ver las olas desde la playa?
Está bien posar, por momentos, tus pies sobre el suave terreno del suelo blando, pero no entiendo que no admitas que hay otros en los que te queman las plantas desnudas y necesitás zambullirte al correntoso mar.
No deberías poder ver las olas pretendiendo no mojarte. La marea sube y te inunda, desborda más allá de cualquier recipiente que veas desde tu cómodo escaparate. No luches contra eso, no quieras hacer creer que así es.
¿O para qué atendías a la marea sino para echarte a nadar, para ver el rumbo de la corriente y tirarte en ella, impulsarla o desviarla?

Principios de Civilización

Está todo bien, todo bien;
Está bien, en serio, no pasa nada.
Acá no pasó nada.
Pero si es una pavada.
Sí, sí, bien.

Sonrían para la foto.
No, no, está bien, si es un chico sano.
Por acá todo igual…
"¿Vos, bien?" (3…2…1)
"Me alegro” (no me alegro un carajo).

Miren que hoy vienen invitados;
Por favor, delante de la gente no;
No me hagas una escena en la calle.

Todo bien, en serio,
Está todo bien.
Todo anda bien.
¿Cambiás esa cara por favor?
No me hagas pasar vergüenza.
Todo está bien.
¿Todo bien?

Yo elijo que me cremen (poesía de Romanticismo contemporáneo)


Un crédito de comodidad.

Ahorrando toda una vida para pagarse un ataúd confortable.

Se paga en cuotas de ocho horas diarias.

No es negocio.

Todo para que algunos beban buen vino.

Y cada tanto nos dejen probarlo;

esa ilusión para que no nos quejemos tanto.

-Quien vea esta perspectiva es inadaptado-

Yo elijo que me cremen.

Las cosas se cargan de valores innecesarios. Hay inyecciones de baba. Las ciudades buscan convertir al humano en sujeto de consumo con un bombardeo de publicidad. Todo se vuelve mercancía. Todo es exprimible.

Shopping de personalidad(es) –falsa identidad.

El hombre en tanto tal, no es eso.

El hombre es creatividad.

El hombre es imaginación, es inventiva.

El hombre nació libre.

Cazó y recolectó.

El hombre vivió más tiempo unido a la naturaleza que distanciado de ella agrediéndola.

Es anti-natura la monotonía y la rutina esclavizante.

Existe la fuga, el escape y la conciencia de libertad, pero es visto como lo extraño, como el “bicho raro”. (Negociación de una hegemonía, hegemonía de una tradición)

Es llamativo que para encontrarnos tengamos que irnos lejos. ¿De qué huimos? ¿Adónde?

Lo que viviendo con la tierra y la naturaleza nos parecería extraño, ahora se considera “normal”. La tierra y la naturaleza son la excepción.

El hombre tiene la capacidad de crear, y es una capacidad que no nació con el mercado. La estructura asfixiante va contra sí, instala la angustia.

Cada batalla debería librarse en el lugar que le corresponde.

Y terminar donde cada ideal desea morir.

Yo elijo que me cremen.

Lo que admití parir en mi píel


Me voy a desnudar,

Desnudar de ropa, desnudar de piel,

Desnudar de preámbulos, desnudar de imaginarios.

Si pudiera desvestirme de falsos deseos

Y blandir mi miembro simbólico en la cara que los origina.

Sé que un poeta lindo,

Mercachifle de lo estético,

Dijo que huir no conduce a la libertad,

Pero estando en un calabozo, su simetría artística es difícil de comprender.

Por eso hay que pensar claro,

Localizar el problema y atacarlo en su centro,

Aunque huir de él parezca mucho más fácil…

Ver dónde más duele y apuntar ahí.

Estos barrotes de horarios,

De consumo, de títulos, de obligaciones impuestas imperceptiblemente.

Ese carcelero de consenso,

Que convida puchos de complacencia.

El arrebato estilístico se comercializó:

Las vanguardias colgadas en los museos,

Las subculturas juveniles se venden de a peso,

Los héroes libertarios conducen programas de televisión.

Yo me desvisto,

No en el medio de la calle por causar asco,

Sino en un lugar desnudo de estructuras…

Volver a intentar en los paisajes de lo nunca fecundado

Esperando encontrar lo que fue nacido en mí,

Lo que admití parir en mi piel,

Para así descartarlo,

Y aprender a plantar lo que realmente es necesario.

El manifiesto de la H

¿Cuántas hormigas hacen falta para derrocar a los gigantes que todo aplastan? No lo sabemos.

Gobiernos y monopolios mediáticos y financieros filtran y filtraron, buscan y buscaron imponer −mediante prácticas económicas importadas- rutinas, ideas y valores estéticos que nada tenían y tienen que ver con las prácticas y creencias de los pueblos.

Tras un complejo proceso de adaptación, los pueblos pasaron a tomar parte de esas rutinas, ideas y valores, a adaptarse a ellos o a tomarlos como propios, hasta el punto de reclamar por ellos o concebirlos como naturales, universales e inmodificables.

Debe admitirse que en buena medida se han impuesto y son los dominantes, aún cuando quienes los llevan a cabo ni siquiera son conscientes de que lo hacen, pero la resistencia es igualmente fuerte, y aún existen muchas fuerzas que los cuestionan y oponen.

H de Hormiga aboga por esas minorías que se revelan y organizan contra aquellos valores del mercantilismo del mundo globalizado, el individualismo, consumismo, las comunicaciones mediáticas huecas que buscan la distracción o el miedo, y muchas otras prácticas y formas de ver el mundo que intentan instalarse, siendo que son las más convenientes para que los sectores hegemónicos continúen detentando ese lugar privilegiado en las relaciones sociales de poder.

Es cierto, en ocasiones pareciera que muchos de esos grupos que ocupan lugares marginales -sea por condicionantes de clase social, origen étnico, elección sexual, género, etc.- son mudos, o que sus gritos son sólo voces afónicas, meras letras "H"; mas las acciones no son banas, y hay logros y derechos obtenidos, formaciones y resurgires de viejos oprimidos, que así lo demuestran.

Desde este humilde y subterráneo lugar (si es que algo en internet puede serlo), esperamos ser una mano más para sostener ese megáfono que sirva para dar voz a quienes tantas veces se dijo que no la tenían.

¿Cuántas hormigas hacen falta para derrocar a los gigantes que todo aplastan? No lo sabemos, pero esperamos que quien acaba de leer estas líneas, sea una.

Receta para preparar un sabroso burgués


“Ideal para oficinas donde haga falta comida inmediatista”

En 1 bowl de propiedad tamaño mediano, sirva desinterés hasta la mitad, puede reemplazarlo por ignorancia.
Agregue 2 cucharaditas de culpa pero diluya con comodidad antes de que se asiente demasiado.
Bata la mezcla unos minutos hasta que quede una contextura de falsedad. Si esta es muy espesa se recomienda disimularla con una medida de sensibilidad.
Vierta rebeldía en polvo. Para cortar el sabor amargo puede rebajar con 3 tazas de conformismo. Revuelva sin parar hasta conseguir resignación. (También puede aplicar miedo a gusto.)
Rebose con consumismo hasta lograr un tono individualista y deje reposar el plato aislado unos minutos.

Mientras, en otra fuente, eche un cubito de romanticismo en ½ litro de rutina, agite suavemente hasta conseguir derretir el cubito y obtener superficialidad.
Una vez se asiente el egoísmo en el plato que dejó reposar, embadúrnelo con la superficialidad. También puede decorar el postre con emblemas libertarios (tome el recaudo de que no estén muy calientes) para aparentar un bello compromiso.

Sírvase bien frío.

La Justicia idealista versus lo justo material

La naturaleza, es más, el universo, no comprende de Justicia (con mayúscula), en efecto, no existe tal cosa. La Justicia no es algo que tome forma en el mundo, en cambio está lo que consideramos justo, una creencia, un modo de ver las cosas, y por tanto, una construcción social en cierta medida, individual desde otra perspectiva. En tanto tal, vemos que lo justo ha de variar dependiendo de la geografía, la sociedad y el período de la historia –tal es así que la servidumbre era vista por los sabios de ciertas épocas como justa respecto al orden natural, mientras que en la sociedad burguesa que tomó el centro de la escena luego de las revoluciones del Siglo 18 y 19, fue uno de los puntos más atacados; el concepto mismo de Justicia cambia, y esto es tanto un reflejo de las ideas y las acciones (no sin contradicciones y tensiones), como un determinante de las mismas.
Esto para nada quiere decir que da lo mismo lo que hagamos porque “la” Justicia no existe, rechazo fervorosamente esta concepción nihilista. Más bien todo lo contrario, es precisamente porque lo justo es un modo de operar, un resultado de las cosas, un equilibrio a nuestras acciones y un horizonte a nuestras expectativas, nuestro ego y nuestros caprichos, que debemos tomar conciencia sobre lo que en cada época historia es considerado como justo, sobre todo, en el tiempo al que pertenecemos. Lo cual no implica que debemos mostrarnos conformes hacia lo que nuestro tiempo, nuestra sociedad, nuestros pares, nuestra clase, amigos, familia, etcétera, ven como justo, sino en todo caso, que esta concepción, es precisamente una idea sobre el estado de la existencia, y no una existencia universal y ahistórica en sí misma, que como tal, es pertinente preguntarse si realmente se atañe a nuestro ideal, si nos resulta justa o si, en cambio, no podría esta ser revisada, alterada, reelaborada en una forma de ver y actuar el mundo y la cotidianidad que resultara más feliz para todos, de mayores libertades y posibilidades de elección para la vida que cada uno desea.
Porque el universo, el cosmos, la naturaleza (en un sentido spinoziano) no ha de preocuparse por lo que los hombres consideren justos, ya que esta consideración ni siquiera es armoniosa, es que la humanidad misma debe tomar cartas en el asunto, comprendiendo siempre que la idea de justicia es siempre una elaboración hegemónica que una clase o alianza de clases dominantes, diría Gramsci, está interesada en sostener y reproducir o modificar, para conseguir consenso en la forma de administrar lo real y, en efecto, para lograr que los hombres y mujeres se vean a sí mismos de cierta manera.
La Justicia no es un modo sagrado, único, divino e inalterable del universo, y si lo es, no ha estado a nuestro alcance aún, o al menos ha generado demasiada controversia, se ha escapado y nunca aplicado realmente. A lo que a mi concierne, con mi forma de comprender “lo justo”, creo que no ha habido época ni sociedad totalmente justa. Para nada creo que halla una línea de llegada, que una vez cruzada por la humanidad vaya a presentarnos a un Dios que nos estuvo esperando durante milenios con un trofeo que contiene la Justicia detrás. Al contrario, creo que tanto ese Dios como ese trofeo son construcciones de la propia humanidad, construidas de ese modo y no de otro por infinidad de motivos, tanto por encontrar un sentido a sus vidas, sus muertes y esperanzas, como por mantener un ideal de justicia y una cierta estructura de poder. No pienso que la razón vaya a conducir a una forma unánime, estática e indiscutible de Justicia que esté flotando en algún lado, aguardando a ser alcanzada. Más precisamente creo que la justicia, o mejor dicho, lo considerado justo, es el resultado de luchas por el sentido de las cosas, es un término problemático, un combate que se imbrica en una lucha por validar/invalidar el mundo que se vive, y modificarlo.

Con la esperanza viva


Si hasta aquí, lo que está mal visto, nunca me pareció tan terrible…
Quizás sean otros quienes necesitan anteojos, y noto que la esperanza aún respira.

Espero mantenerme pensando con cordura y al filo de la locura, si es que los cánones mantienen su forma habitual.

Usualmente, las generaciones mayores asocian la esperanza de un joven con cierta ignorancia de su parte: como algo que se normalizará con el paso del tiempo, resultando en expectativas idénticas a las suyas. ¿Acaso la sabiduría lleva a la rendición? Ruego mantenerme en boga por el oprimido, por el subordinado, luchando por que el subyugado y el tirano, ambos, liberen su existir.

Que la edad no me traiga el cansancio y la desesperanza, ni la envidia por la vehemencia de aquel que dedica su fuerza a la utopía, ese rencor por lo que no pude llegar a hacer, que quiere ennegrecer la dedicación ajena, menospreciando al soñador.

Y si la sangre se pone turbia y densa en mis venas, si notas que mis pensamientos vienen con grilletes que los apelmazan hacia el fondo, te pido no te detengas en cortar las cadenas, para liberar toda mente; y si no funciona en mí, corta mis venas, y deja a mi sangre libre fluir.